Una Navidad inolvidable: la ilusión de seis pequeños de la Esperanza Oriente se volvió realidad 

Con los ojitos brillando de ilusión y sonrisas que iluminaban aún más su vivienda, los pequeños Alexander, Owen, Alicia, Dilan, Abigail y Anderson vivieron un momento inolvidable: Santa Claus sí llegó a su hogar, trayendo consigo regalos, ropa, tenis y juguetes que superaron sus sueños más sencillos.

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La historia de esta familia, que con humildad pedía un regalo navideño para los pequeños, fue difundida a través de este medio, NRT México, tocando el corazón de muchas personas que decidieron sumar su apoyo y hacer realidad los deseos más sencillos, pero profundamente significativos, de estos niños.

Gracias a la solidaridad de personas que se unieron con amor y generosidad, estos niños de la colonia La Esperanza Oriente recibieron un pedacito de la magia navideña

Parte de quienes hicieron posible este regalo de Navidad fue la asociación LDLla que, con un espíritu profundamente humano, se organizó para llevar alegría a esta familia. Luis Garza, Luis De Luna, Mizraim García, Rubén Ortiz y Mauri Cerda, integrantes de dicha agrupación, reunieron los obsequios y los entregaron con cariño.

Pinturitas, bicicletas, tenis nuevos y ropa colorida formaron parte del tesoro que hoy llena de emoción a esta familia que, días atrás, donde los niños manifestaban la ilusión de ciertos juguetes mencionaban que “lo que Santa quisiera traer” era recibido con mucha alegría.

Los niños, con una felicidad que contagiaba, agradecieron emocionados cada regalo que recibían. Algunos no dejaban de abrazar sus juguetes, otros probaban sus nuevas bicicletas entre risas. Fue un momento lleno de alegría pura, de esos que se quedan grabados en el corazón.

Vanessa, madre de tres de los pequeños, no pudo contener su emoción.

“Ellos andan felicites y eso me hace más feliz a mí también, muchas gracias”, expresó con una sonrisa que decía más que mil palabras.

Y con lágrimas de felicidad, Hilda Solís Esquivel, la abuelita de los niños, dijo entre sollozos de gratitud.“Quiero llorar… Dios los bendiga, muchas gracias… y que Dios les dé mucho.”

Además de los regalos, el regidor de Frontera, Orlando Plaza se unió  y donó regalos y dinero en efectivo para que la familia pudiera preparar los tamales que tanto deseaban para la cena de Navidad, cumpliendo así otro de los anhelos que la abuela Hilda y su hija compartieron.

En un rincón de Monclova donde el frío se cuela por las rendijas de láminas y lonas, el calor de la esperanza encendió una Navidad distinta, una que no se mide en lujos, sino en abrazos, gestos nobles y corazones que aún creen en la magia… esa que nace cuando alguien decide compartir lo que tiene. 

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