La mañana que debía estar marcada por la esperanza de un nuevo comienzo estuvo a punto de teñirse de tragedia en la colonia Óscar Flores Tapia.
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Un incendio repentino consumió parte de una vivienda ubicada en la calle Allende, dejando a una familia con el alma en vilo y el recuerdo imborrable de lo cerca que estuvieron de perderlo todo.
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El reporte de emergencia se recibió alrededor de las 11:27 horas de este miércoles. En cuestión de minutos, el ulular de las sirenas rompió el silencio del sector, anunciando que algo grave ocurría. Vecinos, aún con el temor reflejado en el rostro, salieron de sus casas para auxiliar como pudieron, lanzando agua, resguardando pertenencias y abrazando a quienes escapaban del fuego con lo puesto.

Dentro de la vivienda, Jaqueline Hernández Aguilar dormía sin imaginar que las llamas comenzaban a devorar la sala de su hogar. El olor a humo la despertó de golpe. Al abrir los ojos, el miedo se apoderó de ella: el fuego ya estaba ahí. Sin tiempo para pensar, actuó por instinto. Despertó a su familia, gritó, tomó a los suyos y salió corriendo, dejando atrás recuerdos, esfuerzos de años y una casa que comenzaba a perderse entre el humo.
Elementos de la Policía Preventiva, paramédicos del SAMU y Cruz Roja arribaron al sitio, brindando atención inmediata a la familia, que presentaba crisis nerviosa, pero sin lesiones de gravedad. Poco después, bomberos lograron controlar el incendio, evitando que las llamas se extendieran a viviendas contiguas.
El fuego dejó daños materiales considerables, pero también una lección dolorosa: la vida puede cambiar en segundos. Autoridades exhortaron a la población a revisar instalaciones eléctricas y extremar precauciones, recordando que incluso en días de celebración, un descuido puede convertirse en una pesadilla.
Entre cenizas y lágrimas, esta familia puede decir que sigue unida. Y a veces, eso lo es todo.

