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lun, Ene, 2026

Caravana Minera de 1951: la marcha obrera que marcó a la Región Carbonífera 

Entre enero y marzo de 1951, México fue escenario de uno de los movimientos obreros más significativos y dolorosos del siglo XX. A 75 años de distancia, la Caravana Minera, conocida también como la “Caravana del Hambre”, permanece como un símbolo de la dignidad y resistencia de los trabajadores del carbón de la Región Carbonífera.

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El cronista e historiador, Ramiro Flores Morales dio a conocer que el conflicto tuvo su origen en octubre de 1950, cuando miles de mineros de Nueva Rosita, Cloete y Palaú estallaron la huelga ante el incumplimiento del contrato colectivo, la falta de pago de salarios y las precarias condiciones laborales impuestas por las compañías mineras, situación que derivó en una profunda crisis social en la región.

Tras varios meses sin respuesta por parte de las autoridades, el 20 de enero de 1951 alrededor de cuatro mil mineros, acompañados de sus familias, emprendieron una caminata de más de mil 500 kilómetros rumbo a la Ciudad de México, atravesando los estados de Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo y el Estado de México, con la esperanza de ser escuchados por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés.

Flores Morales explicó que durante el trayecto los trabajadores enfrentaron hambre, enfermedades, climas extremos y hostigamiento, además de una estrategia sistemática de desacreditación que los señalaba como comunistas, incluía censura de su correspondencia y una constante presencia del Ejército, con el objetivo de debilitar moral y socialmente al movimiento.

La caravana arribó a la Ciudad de México el 10 de marzo de 1951, donde recibió el respaldo de amplios sectores de la población sin embargo, el gobierno federal ordenó su confinamiento en el Deportivo 18 de Marzo, impidiéndoles manifestarse libremente, y el presidente Miguel Alemán nunca los recibió.

A 75 años de la Caravana Minera, Ramiro Flores Morales subraya que este episodio sigue siendo un referente nacional de la lucha por los derechos laborales y la libertad sindical, una herida abierta en la historia de México que continúa exigiendo memoria, reconocimiento y justicia.

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