La muerte no habría sido suficiente para romper el lazo que une a la familia Oyuela con la tragedia, eso quedó demostrado la noche del pasado miércoles.
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En un domicilio de la colonia San Miguel, la presencia de Ángel Oyuela —joven que en mayo pasado decidió quitarse la vida— habría regresado del más allá para impedir que la historia se repitiera de forma aterradora.
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La noche del miércoles, la casa ubicada en la calle Jamaica volvió a llenarse de angustia y silencio pesado.
La señora Vicky, madre de familia, recorrió el inmueble buscando a su hijo Lester, de apenas 17 años, hasta encontrarlo colgado de un cable atado a una viga, exactamente en el mismo punto donde meses atrás murió su hermano Ángel.
El tiempo pareció detenerse.
Gracias a la rápida intervención de la madre, el joven fue salvado antes de que ocurriera una nueva tragedia, rompiendo una cadena que parecía marcada por la muerte.

Lester fue llevado a la sala del domicilio, donde policías y socorristas realizaron la valoración correspondiente.
El adolescente permanecía desorientado, con la mirada perdida, mientras en la casa se respiraba un ambiente extraño, frío y opresivo, según testigos.
Horas después, al revisar una fotografía tomada dentro del inmueble, surgió lo inexplicable.
En primer plano se observa al joven junto a familiares, pero al fondo aparece claramente la silueta de otro muchacho, con cachucha, de pie y observando la escena.
Un socorrista del Grupo de Rescate y Urgencias Médicas, quien conoció a Ángel en vida, quedó paralizado al ver la imagen.
Sin dudarlo, aseguró que se trataba de él, afirmando que Ángel habría regresado para salvar a su hermano y evitar que su madre volviera a enfrentar una pérdida imposible de sanar.
El caso ha estremecido a vecinos y reavivado el temor de que aquella casa no quedó vacía tras la muerte.
Para muchos, la imagen es prueba de que la tragedia dejó algo atrapado entre este mundo y el otro, vigilando desde la oscuridad.

