En la penumbra de la colonia Guadalupe, la madrugada se tiñó de recuerdos rotos. Un hombre, cegado por el coraje, intentó incendiar el Cadillac blanco.
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El vehículo, símbolo de tiempos mejores, reposaba frente a la casa de su propietaria. Un vecino, testigo involuntario, alertó a las autoridades antes del desastre.
La avenida Deportiva, entre Uruguay y Maracaibo, se convirtió en escenario de sobresaltos. El intento de abrir la unidad fracasó, pero la tensión impregnó el aire.
Gladis Amanda Cárdenas Leija, de 44 años, señaló con voz quebrada que el responsable era su aún esposo, Franco Ferrino Múzquiz, de 45 años.
Las patrullas irrumpieron con rapidez, y el presunto agresor huyó entre calles conocidas. Sin embargo, la memoria del barrio lo delató, y pronto fue detenido.
El hombre, en estado de ebriedad, portaba una réplica de arma tipo escuadra. La nostalgia se mezcló con miedo, recordando épocas donde la calma reinaba.
Consignado ante el Ministerio Público, quedó marcado por los daños ocasionados al automóvil. La historia de un matrimonio roto se volvió noticia, eco de pasiones inconclusas.
Bomberos acudieron con gallardía, revisando cada rincón para descartar riesgos. La Policía Municipal ya había contenido el peligro, pero el recuerdo del fuego persistía.
La colonia Guadalupe despertó con un suspiro de alivio. Entre calles silenciosas, quedó la huella de una noche donde la nostalgia se volvió tragedia.

