La reciente publicación del libro “Ni Venganza ni Perdón”, escrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Meléndez, ha reactivado el debate público sobre la quiebra de AHMSA y el papel que desempeñó el Gobierno Federal en el colapso de la siderúrgica de Monclova.
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De acuerdo con el testimonio del exconsejero jurídico de la Presidencia, su intervención en el conflicto de Altos Hornos de México (AHMSA) respondió a una instrucción directa del presidente Andrés Manuel López Obrador. El objetivo primordial era buscar alternativas con el empresario Julio Villarreal, dueño de Villacero, para evitar la inminente quiebra de AHMSA y proteger miles de empleos en Coahuila.
El papel de Julio Scherer en la quiebra de AHMSA
En las páginas 264 y 265 de la obra, Scherer Ibarra detalla que, ante las dificultades económicas de la empresa de Alonso Ancira, recibió la encomienda de gestionar una salida empresarial. Según el autor, la estrategia buscaba que el grupo Villacero y Banco Afirme tomaran el control para frenar la quiebra de AHMSA, en un contexto ya afectado por el caso Agronitrogenados.
El texto confirma que el proceso judicial por la planta de fertilizantes fue el detonante de la crisis. De acuerdo con información de la Fiscalía General de la República, las investigaciones contra Emilio Lozoya y Alonso Ancira marcaron el rumbo legal que finalmente derivó en la parálisis operativa de la planta.
Intervención política y el rechazo de Alonso Ancira
Scherer afirma que las reuniones con Julio Villarreal no fueron gestiones personales, sino institucionales, contando con la presencia de Lázaro Cárdenas Batel para garantizar transparencia. Sin embargo, el intento de rescate no prosperó debido a la negativa de Alonso Ancira a ceder el control total de la compañía.
Esta resistencia interna fue un factor determinante para que la siderúrgica entrara en concurso mercantil. Al no concretarse la venta o capitalización externa, la quiebra de AHMSA se volvió inevitable, dejando a la Región Centro de Coahuila en una crisis económica sin precedentes que aún afecta a proveedores y trabajadores.
Actualmente, tras la declaratoria oficial de la quiebra de AHMSA, los activos de la empresa se encuentran en proceso de subasta bajo un esquema fiduciario. El testimonio en “Ni Venganza ni Perdón” ofrece una visión desde el núcleo del poder sobre un colapso que sigue siendo materia de revisión jurídica y política en México.

