Ayunemos también del lenguaje Obispo de Saltillo llama a vivir una Cuaresma de conversión, paz y fraternidad cristiana

En el inicio del tiempo de Cuaresma, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González, llamó a las familias a vivir este periodo como una oportunidad de conversión profunda, reconciliación y fraternidad cristiana, a través del ayuno, la oración y la limosna.

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El prelado explicó que la Cuaresma es una preparación espiritual para la Pascua, “para padecer, morir y resucitar con Jesucristo”, y subrayó que este tiempo litúrgico debe asumirse con un compromiso auténtico de transformación personal y comunitaria.

“Hoy es un signo que está acompañado del ayuno, de la oración y de la limosna. Es decir, actos de piedad que nos invitan a renunciar a nosotros mismos, a abrir nuestro corazón a Dios y sobre todo a abrir nuestro corazón a los demás”, expresó.

Monseñor González destacó que la renuncia no debe entenderse como un sacrificio vacío, sino como una oportunidad para ordenar la vida y compartir con quienes más lo necesitan. “Que podamos, en aquello que renunciamos, ordenar nuestra vida y de aquello que renunciamos, que son cosas buenas, poderlas compartir con los que no lo tienen”, señaló.

Asimismo, hizo un llamado especial a fortalecer la oración en familia y la vida comunitaria. Informó que durante este tiempo se llevarán a cabo los tradicionales ejercicios cuaresmales, ahora bajo un enfoque de diálogo y convivencia. “Vamos a tener nuestros diálogos cuaresmales… en un ambiente de diálogo, de compartir en la familia, en los barrios, en las parroquias”, indicó.

El obispo subrayó también la importancia de caminar como Iglesia en comunión y misión. “La necesidad que tenemos de caminar juntos en comunión, en participación y en misión, en este deseo de vivir la fraternidad cristiana”, afirmó.

En su mensaje, retomó el llamado del Papa León, quien ha puesto énfasis en el ayuno como disciplina interior. “Hace un hincapié en el ayuno como una manera de ordenar nuestros apetitos, de encauzar nuestras aspiraciones, que sean ordenadas, que sean para buscar el bien”, explicó.

Particularmente, destacó la invitación a “ayunar del lenguaje”, evitando palabras que dañen. “Evitar las palabras hirientes, las calumnias, las mentiras, las agresiones”, puntualizó.

El obispo añadió que el Pontífice insiste en construir “una paz que desarma, que es desarmada y que es desarmante”, es decir, una paz que no hiere y que ayuda a que otros también “bajen las armas”.

Finalmente, exhortó a practicar la caridad con sensibilidad hacia los más necesitados y a considerar la participación en misiones durante Semana Santa. “Cuando ayunamos o renunciamos a algo, no es solamente un ejercicio personal, es una toma de conciencia… comparto de lo que sí tengo con aquellos que no lo tienen”, concluyó

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