La medianoche en la colonia Praderas se convirtió en escenario de tensión, cuando una riña estalló entre vecinos y adolescentes, obligando a la intervención inmediata policial.
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Elementos de la policía preventiva acudieron rápidamente, logrando contener la violencia antes de que se registraran lesionados. La oportuna acción evitó que la situación escalara peligrosamente.
En el enfrentamiento participaron cinco adultos y siete adolescentes, quienes arrastraban viejas rencillas. La disputa se encendió con insultos y golpes, generando alarma entre los habitantes.
Los hechos ocurrieron minutos antes de que el reloj marcara las cero horas, cuando un grupo de jóvenes se encontró y comenzaron a reclamar cuentas pendientes.
La discusión inicial se transformó en golpes, involucrando incluso a familiares de los mismos adolescentes. El conflicto se intensificó, provocando que los vecinos solicitaran apoyo urgente.
La violencia se propagó rápidamente, con gritos y empujones que resonaban en las calles de Praderas. La tensión creció hasta que las patrullas irrumpieron en la escena.
Los oficiales lograron separar a los rijosos, imponiendo orden en medio del caos. La intervención fue decisiva para evitar que la riña dejara consecuencias más graves.
Tras controlar la situación, los policías procedieron al aseguramiento de los participantes. Cinco adultos y siete adolescentes fueron detenidos y trasladados a las instalaciones correspondientes.
La acción policial no solo frenó la violencia, también envió un mensaje claro: las rencillas personales no pueden resolverse con golpes ni disturbios comunitarios.
Finalmente, todos los involucrados quedaron tras las rejas, mientras la colonia recuperaba la calma. La madrugada cerró con un saldo sin heridos, pero con detenidos.
El episodio recordó la importancia de la prevención y la pronta respuesta de las autoridades, quienes evitaron que una riña vecinal terminara en tragedia colectiva.

