La noche se tiñó de tragedia en la colonia Chinameca, cuando un joven vecino perdió la vida al llegar a su domicilio, sorprendiendo a familiares y vecinos.
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Carlos Iván, de 38 años, había detenido su motocicleta frente a la casa marcada con el número 903 de la calle Río de Janeiro.
Sus familiares notaron que se veía pálido y tembloroso. Apenas alcanzó a bajarse de la moto, cuando repentinamente se mareó y perdió el equilibrio.
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El golpe fue brutal: cayó de nuca contra la banqueta. De inmediato, sus familiares lo auxiliaron, introduciéndolo a la sala de la vivienda.
Paramédicos de la Cruz Roja acudieron al lugar, pero tras revisar al joven confirmaron la noticia que nadie quería escuchar: había perdido la vida.
Autoridades municipales acordonaron el sitio, mientras esperaban la llegada de la Fiscalía de Justicia y peritos de servicios periciales para realizar las diligencias correspondientes.
Los especialistas determinaron que no existían huellas de violencia en el cuerpo, descartando cualquier indicio de agresión, lo que aumentó la incertidumbre entre los familiares presentes.
Posteriormente, se ordenó el levantamiento del cuerpo ante la mirada atónita de sus seres queridos, quienes no daban crédito a lo ocurrido aquella noche.
Los familiares señalaron que Carlos Iván no padecía ninguna enfermedad conocida, por lo que no logran explicarse qué pudo haber provocado su repentino fallecimiento.
La comunidad de Chinameca quedó consternada por la inesperada partida de un vecino apreciado, cuya muerte súbita dejó un vacío difícil de comprender y aceptar.

