Lo que inició como una celebración privada terminó por convertirse en un problema vecinal. La noche del pasado viernes, el cumpleaños de Javier Castillo, militante del Partido del Trabajo (PT), se salió de control debido al alto volumen de la música, la gran concentración de personas y la falta de medidas preventivas.
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El festejo tuvo lugar en una quinta ubicada en la colonia Occidental, donde el movimiento generado por el evento provocó serias afectaciones en la zona. Las calles aledañas quedaron prácticamente convertidas en estacionamiento, con vehículos en doble fila y cocheras bloqueadas, situación que generó molestia entre los habitantes del sector.
Mientras al interior del inmueble los asistentes bailaban, cantaban y consumían bebidas alcohólicas —incluso algunos menores—, en el exterior crecía el descontento de los vecinos. De acuerdo con testimonios, varios invitados, ya bajo los efectos del alcohol, reaccionaron de manera poco cordial cuando se les solicitó liberar las vialidades.

Ante el temor de que el conflicto escalara a enfrentamientos físicos por la aglomeración y los ánimos alterados, se solicitó la intervención de las corporaciones de seguridad. Elementos de la Policía Municipal y de la Policía Estatal acudieron de inmediato para implementar un operativo preventivo, restablecer el orden y liberar las calles obstruidas.
Las autoridades recordaron que este tipo de eventos deben contar con planeación, control y medidas de seguridad adecuadas para evitar afectaciones a terceros. Tras la intervención policiaca, la calma regresó a la colonia Occidental, aunque el recuerdo de la música a todo volumen y el despliegue de patrullas dejó claro que fue un festejo que no pasó inadvertido para los vecinos.

