Una violenta explosión sacudió la tranquilidad nocturna del centro, desatando un incendio que convirtió un negocio de elotes en epicentro de caos y miedo.
Publicidad NRT
TE PUEDE INTERESAR:Dos jóvenes atacados a golpes en la “Occi”

El estruendo obligó a la inmediata movilización de cuerpos de emergencia, mientras vecinos aterrados observaban cómo las llamas devoraban el establecimiento con furia descontrolada.
El siniestro ocurrió en “Elotes del Norte”, ubicado en la calle Hidalgo número 207, donde el fuego amenazaba con propagarse hacia comercios cercanos.

Autoridades confirmaron que el propietario, Gustavo Garza Villarreal, intentó sofocar las llamas, pero terminó con quemaduras leves, mientras el peligro crecía alrededor de él.
La explosión inicial reveló un escenario aterrador: tres tanques de gas atrapados entre las llamas, cada uno convertido en potencial bomba capaz de arrasar la zona.
Dos cilindros eran de treinta litros, mientras el tercero, de cuarenta y cinco, representaba un riesgo mayor, aumentando la tensión entre rescatistas y ciudadanos expectantes.
Bomberos actuaron con rapidez, cerrando válvulas de los tanques menores, logrando reducir parte del peligro, aunque la amenaza seguía latente en el establecimiento incendiado.
El cilindro de cuarenta y cinco litros complicó la situación, pues su válvula se derritió, transformándolo en un artefacto impredecible bajo el calor extremo.
Ante el riesgo inminente, los bomberos iniciaron maniobras desesperadas para enfriar el tanque, luchando contra el tiempo y el fuego que rugía sin piedad.
Finalmente, lograron extraer los tres cilindros hacia el exterior, continuando labores de seguridad, mientras la multitud contenía la respiración ante la posibilidad de una tragedia mayor.
El tanque más peligroso fue vaciado completamente tras intensas maniobras, evitando una catástrofe que pudo haber convertido la zona centro en escenario de devastación absoluta.
Gracias a la intervención heroica de los bomberos, el incendio fue controlado, evitando pérdidas humanas, aunque el susto permanecerá grabado en la memoria colectiva.

