La mañana de este viernes se tiñó de tristeza en la colonia Elsa Hernández, donde el silencio de las calles fue roto por el llanto y la incredulidad. En el patio de una vivienda sobre la calle Héctor Arocha, la vida de Roberto Gaytán Zapata, de 62 años, se apagó de manera repentina, dejando a su familia y vecinos sumidos en un dolor difícil de describir.
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Fue su hermano, Rogelio Gaytán, quien enfrentó la desgarradora escena: el cuerpo suspendido, la certeza inmediata de que ya no había regreso. Con el corazón destrozado, dio aviso a las autoridades, mientras los vecinos se acercaban con miradas de asombro y lágrimas contenidas.
Elementos policiacos llegaron al sitio y confirmaron lo inevitable. El área fue acordonada, pero el dolor no pudo contenerse. Minutos después, personal de Protección Civil corroboró que Roberto ya no tenía signos vitales, descartando cualquier esperanza de auxilio.
La Fiscalía General del Estado tomó conocimiento del hecho, enviando agentes y peritos para realizar las diligencias correspondientes. El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde se le practicará la necropsia de ley, aunque para la familia la causa más evidente es la ausencia, el vacío que deja su partida.
El barrio entero quedó marcado por la consternación. Vecinos observaron en silencio el despliegue de las autoridades, mientras el aire se impregnaba de dolor. La escena, más que un operativo, fue un retrato de la fragilidad humana: un patio convertido en testigo de la tragedia, una familia rota y una comunidad que llora la pérdida de uno de los suyos.

