Producción de cabrito cae hasta 30% en Coahuila y anticipan escasez y aumento de precios

La producción de cabrito en Coahuila enfrenta una disminución sostenida que ya comienza a impactar tanto en la disponibilidad del producto como en su precio, advirtió el empresario restaurantero Eduardo Cárdenas Cantú, quien señaló que esta tendencia se ha agravado por factores estructurales y climáticos.

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Explicó que la producción caprina en regiones como Saltillo, Parras, el norte del estado, Ocampo y Acuña ha venido a la baja en los últimos años, lo que ha encendido alertas dentro del sector restaurantero y agropecuario.

Uno de los principales factores, dijo, es la fragmentación de los ejidos, ya que antes los productores podían aprovechar grandes extensiones de tierra para el pastoreo, mientras que actualmente las parcelas están divididas o privatizadas, limitando la capacidad de producción

“Quien antes tenía mil o quinientas cabras, hoy apenas tiene cien”, señaló.

A esta situación se suma el cambio generacional, ya que cada vez menos jóvenes están interesados en dedicarse a la actividad ganadera, lo que reduce la continuidad del sector y pone en riesgo su sostenibilidad a largo plazo.

“El campo ya no es atractivo para las nuevas generaciones”, afirmó.

Otro factor determinante ha sido la sequía, que ha impactado directamente en la reproducción del ganado caprino. Detalló que la cabra, como mecanismo de supervivencia, reduce su reproducción en condiciones adversas, lo que provocó una caída de hasta el 30 por ciento en la producción el año pasado.

Este escenario ha provocado un aumento en el precio del cabrito desde su origen. En campo, el costo ha llegado hasta los 2 mil o 2 mil 200 pesos por ejemplar, lo que inevitablemente se traslada al consumidor final.

Aunque los restaurantes han buscado contener los precios mediante estrategias internas, el impacto ya es visible en el mercado, donde el cabrito se comercializa entre 650 y 700 pesos en promedio.

Cárdenas Cantú destacó que, a pesar de las dificultades, se han implementado programas de apoyo a productores, como el desarrollo de proveedores, que incluye la entrega de sementales y medicamentos, con el objetivo de mantener la actividad.

Además, subrayó la importancia de contar con infraestructura certificada, como la planta TIF ubicada entre Agua Nueva y Derramadero, la única en su tipo aprobada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para exportar cabrito y cordero.

Sin embargo, advirtió que, de no atenderse las causas de fondo, el cabrito seguirá siendo cada vez más escaso y costoso.

Finalmente, hizo un llamado a fortalecer políticas públicas que incentiven la participación de jóvenes en el campo, así como programas que hagan más atractiva la actividad ganadera.

“La cabra en el monte es latosa, pero en el plato es muy sabrosa… y en la bolsa muy ruidosa”, concluyó.

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