La operación limitada de los cárcamos en la ciudad ha generado un escenario crítico en el manejo de aguas residuales y el agua potable, advirtió Alexis González, director de Ecología e Imagen Urbana. Tras revisar la planta potabilizadora, se detectaron fallas estructurales en la infraestructura de bombeo, particularmente en el cárcamo número tres.
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González explicó que dicho cárcamo debería contar con cuatro bombas para operar correctamente; sin embargo, actualmente solo dispone de dos. “Toda el agua acumulada en puntos como la ruta fiscal, la colonia González o el vaso captador de Lázaro Cárdenas debe ser desplazada. Pero al no contar con el equipo completo, esa agua termina saliendo por otros puntos”. Esta situación ha derivado en colapsos visibles en vialidades como la intersección de las calles Periodistas con Morelia o Sinaloa.
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El problema no es aislado. En el cárcamo número uno, ubicado en el río Bravo, el requerimiento es de seis bombas de 100 caballos de fuerza, pero solo se cuenta con una de 200. En el cárcamo número dos, la condición es similar: de seis bombas necesarias, únicamente operan tres. “Estamos normalizando la urgencia; basta con que una bomba falle para generar colapsos importantes, tanto en aguas residuales como en el abasto”, subrayó el director.

En términos globales, el sistema presenta un déficit de al menos 10 bombas, considerando que el cárcamo número tres requiere 10 unidades y solo dispone de seis. Esta carencia compromete el flujo hacia las plantas tratadoras y potabilizadoras. “Es una necesidad crítica que debemos atender en el corto plazo si queremos garantizar la conducción adecuada del agua”. Enfatizando la urgencia de inversión en infraestructura hidráulica.

