Este domingo 10 de mayo, cientos de familias acudieron a los panteones Guadalupe y Sagrado Corazón para conmemorar el Día de las Madres en Monclova, en una jornada marcada por la nostalgia, flores y reuniones frente a las tumbas de sus seres queridos.
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Desde temprana hora, los camposantos registraron una constante afluencia de visitantes que llevaron arreglos florales, música y alimentos, replicando las celebraciones que solían realizar en vida. Las lápidas fueron limpiadas y adornadas por ciudadanos que buscan mantener vivo el legado de quienes consideran los pilares de sus hogares.
Tradición y nostalgia durante el Día de las Madres en Monclova
Entre los testimonios recabados, Lili Mares, vecina de la colonia Obrera Norte, compartió que acudió a visitar la tumba de su madre, fallecida hace casi 24 años. Explicó que, aunque el dolor se transforma con el tiempo, la ausencia sigue presente especialmente durante el Día de las Madres en Monclova.
“Se siente uno triste por no tenerla, no abrazarla, pero con los años uno se va acostumbrando”, expresó Mares. Recordó que su madre reunía a sus 13 hijos para festejar con serenatas, momentos que hoy evocan unión familiar y alegría en medio de la pérdida.
Valores y recuerdos en los panteones locales
Por su parte, Julia Rosa Rodríguez, de la colonia Guerrero, acudió junto a su hermana para visitar la tumba de su madre, quien falleció hace aproximadamente tres décadas. Destacó que, a pesar de las responsabilidades laborales, siempre procuran acudir en fechas especiales para honrar su memoria.
Rodríguez explicó que su madre siempre inculcó valores de independencia y superación personal. De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, el apoyo emocional y el mantenimiento de tradiciones familiares son fundamentales para procesar el duelo en fechas significativas.
Finalmente, las familias enviaron un mensaje a quienes aún tienen a sus madres con vida, exhortándolos a valorarlas y visitarlas. En los panteones de la ciudad, el Día de las Madres en Monclova se vivió entre lágrimas y flores, demostrando que el amor materno trasciende la ausencia física.

