La subasta de AHMSA podría concretarse durante el mes de julio, estableciendo como prioridad absoluta el pago a los trabajadores afectados. Este proceso judicial generaría una reactivación económica inmediata en las regiones Centro y Carbonífera de Coahuila, según informó Mario Coria Rohell, presidente de la COPARMEX Monclova, ante la expectativa del sector empresarial.
El líder patronal señaló que existe plena confianza en que el juzgado defina pronto los tiempos para la segunda almoneda. Esta etapa es considerada clave para concretar la venta de la acerera y permitir que la inversión privada rescate la operatividad de la planta tras más de tres años de parálisis industrial.
Derechos laborales y subasta de AHMSA
Coria Rohell enfatizó que la protección legal de los obreros es el eje central de la subasta de AHMSA. De acuerdo con la legislación vigente, los créditos laborales tienen preferencia sobre cualquier otra obligación, incluyendo compromisos fiscales. Esto garantiza que los finiquitos de los trabajadores sean liquidados antes que las deudas con el gobierno o proveedores.
Este escenario representa un alivio financiero para cientos de familias en Monclova. El dirigente empresarial sostuvo que la inyección de estos recursos detonará un efecto positivo en el comercio y los servicios locales. Según datos de la Secretaría de Economía de México, la estabilidad laboral es fundamental para mantener la competitividad en sectores industriales estratégicos como el del acero.
Expectativas para la reactivación económica en julio
Sobre los tiempos legales, se prevé que la subasta de AHMSA se realice en julio, dependiendo de la revisión de propuestas por parte de la autoridad judicial. El éxito de esta operación está ligado a la participación de inversionistas con solvencia económica que busquen retomar la producción de acero en la región.
Finalmente, la COPARMEX Monclova destacó que el nuevo propietario deberá tener el compromiso de recontratar a la plantilla laboral previa. La culminación de la subasta de AHMSA no solo representa el fin de un proceso de quiebra, sino la oportunidad decisiva para revertir la crisis industrial y recuperar la dinámica económica que caracteriza a Coahuila.

