Acuden a incendio y era don Juanito

Monclova.- El sueño de don Juanito estuvo a punto de convertirse en pesadilla. Todo comenzó cuando los heroicos elementos de Los Vulcanos recibieron un reporte alarmante: un canal a un costado del Boulevard Pape, justo en el cruce con la Estándar 2, estaba soltando humo como si se tratara de un incendio de proporciones épicas. De inmediato, una moto bomba salió disparada para sofocar el supuesto siniestro.

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La sorpresa fue mayúscula. En lugar de maleza ardiendo, los bomberos encontraron a un hombre acostado, tapado con su cobertor, inmóvil como estatua. Se trataba de Juan Orlando, un indigente muy conocido en el sector sur de Monclova. El buen Juanito, después de preparar su cena, había dejado las brasas encendidas para cumplir una misión muy seria: ahuyentar a los mosquitos que tanto le molestaban en sus noches de descanso.

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Los bomberos, al no saber si el hombre estaba lesionado, pidieron apoyo a los paramédicos de la Cruz Roja y a la policía municipal. Tras revisarlo, descubrieron que Juanito no tenía nada roto, ni intoxicación, ni quemaduras… lo único que traía era sueño, y mucho.

Eso sí, los bomberos apagaron las brasas para evitar que el humo terminara por intoxicarlo. Y ahí vino la verdadera tragedia: sin fuego, los mosquitos aprovecharon la oportunidad para darse un festín con la sangre del pobre Juanito, que seguía roncando como si nada.

Al final, el hombre de aproximadamente 50 años se quedó en su “domicilio actual”, es decir, el canal, sin ser detenido ni molestado. Los bomberos se retiraron con la anécdota más curiosa de la semana: un incendio fantasma que resultó ser la estrategia antimosquitos más barata —y más fallida— de Monclova.

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