El obispo de Saltillo, monseñor Hilario González García, llamó a los comunicadores a custodiar la dignidad humana frente a los desafíos de la tecnología digital, la inteligencia artificial y los sistemas de algoritmos que, sin ética ni responsabilidad social, pueden despersonalizar la comunicación y manipular la percepción de la realidad.
En el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el tema “Custodiar voces y rostros humanos”, el obispo reflexionó sobre el papel de quienes comunican en un mundo marcado por nuevas herramientas tecnológicas, pero también por riesgos crecientes de simulación, desinformación y pérdida del sentido humano.
González García recordó que Jesús resucitado, antes de ascender al cielo, instruyó a sus discípulos y les confió la misión de llevar el Evangelio a todos los pueblos. Desde esa perspectiva, señaló que la comunicación no puede reducirse a una técnica ni a un intercambio de mensajes, sino que debe entenderse como un servicio a la verdad, a la justicia y a la dignidad de cada persona.
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El obispo advirtió que el rostro y la voz son dimensiones sagradas del ser humano, porque expresan identidad, historia, vocación y relación con los demás. Por ello, alertó que no se puede ocultar el rostro bajo apariencias virtuales ni silenciar la voz mediante deformaciones o simulaciones que busquen hacerla más atractiva, pero menos auténtica.

Ante el avance de la inteligencia artificial, sostuvo que la tecnología debe ser asumida con discernimiento espiritual, pensamiento crítico y responsabilidad. Subrayó que los recursos digitales no deben exentar a las personas de analizar, comprender y valorar los mensajes que reciben y comparten.
“No pueden ser los bots quienes nos asesoren para tomar decisiones importantes de vida”, planteó, al advertir sobre el riesgo de orientar decisiones personales, vocacionales, profesionales o afectivas a partir de consejeros virtuales que simulan comprensión, afecto o cercanía.
González García señaló que los comunicadores tienen una tarea fundamental en la sociedad: combatir la desinformación, la confusión, la desconfianza y la inseguridad mediante un trabajo responsable, anclado en la realidad y al servicio de la comunidad

El mensaje retomó además la propuesta del Papa León XIV, quien plantea una alianza basada en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación. La responsabilidad implica comunicar con honestidad, transparencia y valentía; la cooperación exige proteger a las personas, especialmente a menores de edad; y la educación debe formar ciudadanos digitales capaces de evaluar fuentes, detectar intereses tendenciosos y construir una cultura de comunicación veraz.
El obispo de Saltillo afirmó que la comunicación social también es una forma de apostolado, porque permite custodiar a la persona y evitar que los instrumentos tecnológicos se conviertan en amenazas contra la dignidad humana.
Finalmente, saludó a quienes trabajan en medios eclesiales y seculares, y los invitó a ser custodios de las voces y los rostros humanos, defendiendo la identidad irrepetible de cada persona para que los medios de comunicación sean instrumentos que humanicen, unan y ayuden a trascender
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