La mañana de este jueves, el puente ubicado frente a Altos Hornos de México fue escenario de un choque… pero no de autos, sino de bicicletas. Dos ciclistas se toparon de frente y, como si se tratara de una carrera sin frenos, ninguno quiso hacerse a un lado. El resultado: un encontronazo digno de película cómica.
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El protagonista de esta historia fue Julio César Martínez, de 44 años, vecino de la colonia Praderas, quien salió temprano rumbo a su trabajo. Confiado en que la bajadita del puente le daría velocidad extra, pedaleaba con entusiasmo cuando, de pronto, apareció otro ciclista subiendo. Ninguno cedió el paso y ¡pum!, se dio el choque.
Julio llevó la peor parte: salió volando hacia el pavimento y se deslizó varios metros como si estuviera en una pista de patinaje improvisada. Aunque terminó con golpes en el pecho y otras partes del cuerpo, por fortuna no sufrió lesiones graves.
El detalle curioso es que mientras Julio pedía ayuda y llamaba a un familiar para reportar el accidente, el otro ciclista decidió aplicar la técnica del “mejor me voy antes de que me regañen” y desapareció pedaleando a toda velocidad.
Al sitio llegaron elementos de Seguridad Pública y paramédicos de la Cruz Roja, quienes atendieron a Julio y lo trasladaron a la clínica 84 del Seguro Social. Los oficiales, además de tomar conocimiento del percance, iniciaron la búsqueda del ciclista fugitivo, aunque hasta el momento no se sabe nada de él.
Este singular choque de bicicletas dejó más risas que preocupación entre los curiosos que presenciaron la escena. Julio, aunque adolorido, podrá contar la anécdota de cómo un simple trayecto al trabajo terminó en un accidente digno de crónica urbana.

