La tranquilidad de los panteones de Monclova se ve interrumpida por una realidad que, para muchos, resulta escalofriante. Entre las lápidas y mausoleos, donde debería prevalecer únicamente el silencio y el recuerdo de quienes partieron, trabajadores municipales de Monclova encuentran con frecuencia objetos relacionados con presuntos rituales de brujería. Fotografías familiares con mensajes amenazantes, frascos con extraños contenidos, veladoras consumidas, bolsas enterradas e incluso restos de animales forman parte de los hallazgos que alimentan el misterio y evidencian que la maldad parece no conocer límites, ni siquiera frente a un campo santo.
Lejos de tratarse de hechos aislados, estas escenas forman parte de las labores cotidianas del personal de limpieza, que durante sus recorridos retira los objetos encontrados para evitar que permanezcan entre las tumbas. Aunque las creencias dividen opiniones, los hallazgos continúan apareciendo una y otra vez, convirtiendo a los cementerios en escenarios de prácticas que inquietan tanto a trabajadores como a visitantes.

Al respecto, el director de Panteones de Monclova, Jesús Delgado Flores, confirmó que este tipo de situaciones son reales y ocurren de manera constante.
“Entra gente con bolsas y nosotros no tenemos la facultad legal para revisar qué llevan. Lo que hacemos es pedir a los veladores que estén atentos cuando ven a una persona sola actuando de forma sospechosa”, explicó.
El funcionario relató que durante las jornadas de limpieza han encontrado bolsas con fotografías de familias completas acompañadas por mensajes como “Todos deben morir”, además de frascos, ceras, veladoras y otros objetos utilizados presuntamente en rituales.

“Encontramos unas bolsas que traían un letrero que decía ‘todos deben de morir’ y venía la familia completa. Eso sí es algo muy fuerte”, expresó.
Delgado Flores añadió que también han localizado animales vivos y muertos relacionados con estos actos, así como personas realizando supuestas “barridas” entre las tumbas a plena luz del día.
Indicó que, una vez localizados, los objetos son retirados por los trabajadores y destruidos.
“Lo que hacemos es sacar todo eso y quemarlo. Es una costumbre antigua que tenían nuestros abuelos, pero lo principal es no creer en esas cosas. Somos personas racionales, aunque no deja de existir gente que busca hacer maldad”, señaló.
Asimismo, reconoció que estos hallazgos ocurren prácticamente todos los días durante las labores de mantenimiento, aunque aclaró que el principal problema de seguridad en los cementerios continúa siendo el robo de cruces, puertas y ventanas de aluminio por parte de delincuentes que ingresan de manera clandestina.
Respecto a las fotografías difundidas recientemente en redes sociales sobre presuntos objetos de brujería encontrados en los panteones, consideró que algunas podrían haber sido desenterradas por personas que ya conocían su ubicación para posteriormente exhibirlas públicamente.
“Todos los días revisamos las áreas de trabajo. Si aparecen bolsas, frascos o cualquier objeto extraño, los trabajadores los retiran de inmediato”, concluyó.

