Rescatar no basta: refugios deben garantizar bienestar y evitar hacinamiento

La voluntad de ayudar a perros y gatos no es suficiente para operar un refugio, pues recibir más animales de los que pueden mantenerse en condiciones adecuadas puede derivar en hacinamiento y maltrato, advirtió Edith Pérez Alvarado, representante de Fundación Milma, tras el rescate de decenas de perros de un inmueble en Castaños.

La activista señaló que un espacio dedicado al rescate debe contar con infraestructura adecuada, áreas donde los animales puedan desplazarse, alimentación, agua, atención veterinaria y protocolos para recibir nuevos ejemplares sin poner en riesgo al resto.

Respecto a los perros retirados del inmueble, indicó que algunos se encontraban asustados y presentaban lesiones o condiciones físicas delicadas; sin embargo, pidió cautela para establecer cómo se originaron debido a que existe una investigación en curso y será necesario conocer el historial de cada ejemplar.

“Hay que ver el historial de cada animal, si ya llegaron ahí, si los recogieron así en esas condiciones o ahí tuvieron algún maltrato adicional”, explicó.

HACINAMIENTO TAMBIÉN REPRESENTA MALTRATO

Pérez Alvarado sostuvo que mantener alrededor de 60 animales concentrados en un espacio reducido, algunos amarrados o dentro de jaulas, no corresponde a las condiciones que debe ofrecer un refugio.

Explicó que rescatar implica recibir al animal, brindarle atención, rehabilitarlo y posteriormente buscar una adopción responsable, pues acumular indefinidamente ejemplares puede terminar rebasando la capacidad económica y física de cualquier organización.

Recordó que Fundación Milma llegó a operar un refugio con hasta 100 perros, pero aseguró que contaban con espacios individuales, bebederos, comederos, personal encargado y apoyo de voluntarios para sacar a los animales y mantener las instalaciones limpias.

ADVIERTEN RIESGO DE ENFERMEDADES Y PELEAS

La representante explicó que los refugios también requieren protocolos sanitarios para impedir la propagación de enfermedades y parásitos.

Un animal recién rescatado, detalló, debería pasar inicialmente por un periodo de aislamiento o cuarentena, además de recibir valoración veterinaria, vacunación y desparasitación antes de convivir con el resto.

Advirtió que la presencia de pulgas, garrapatas o enfermedades transmisibles puede convertirse rápidamente en un problema cuando numerosos ejemplares permanecen juntos.

También deben evaluarse aspectos de comportamiento, pues algunos perros rescatados han atravesado experiencias de maltrato que pueden generar problemas de temperamento y provocar agresiones o peleas si son incorporados inmediatamente con otros animales.

NO BASTA CON “AMAR A LOS ANIMALES”

Pérez Alvarado señaló que el caso debe servir también como precedente para quienes, aun con buenas intenciones, pretendan recibir una cantidad de mascotas superior a la que pueden atender.

Indicó que mantener permanentemente amarrado a un perro puede generarle altos niveles de estrés, además de ladridos y otras conductas que terminan repercutiendo también en los demás animales y en los vecinos.

Sobre la situación jurídica del espacio intervenido en Castaños, Pérez Alvarado dijo tener entendido que quienes lo operaban utilizaban la denominación de fundación, pero señaló que desconoce que se encontraran legalmente constituidos como asociación civil. La situación legal y las posibles responsabilidades corresponderán a las autoridades dentro de la investigación en curso.

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