La IA cambia las reglas para los futuros comunicadores de la UAdeC

La llegada de herramientas capaces de generar textos, imágenes, audios y videos está obligando a replantear la manera en que se forman los futuros comunicadores en Coahuila. Para la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), uno de los principales retos ya no es únicamente aprender a utilizar nuevas tecnologías, sino saber distinguir entre información real, contenido manipulado y material generado artificialmente.

En el marco del 46 aniversario de la Facultad, su director, Miguel Sánchez Maldonado, destacó que la inteligencia artificial representa uno de los principales desafíos para las nuevas generaciones de estudiantes, particularmente por el crecimiento de herramientas capaces de producir contenidos cada vez más difíciles de distinguir de los reales.

Desde 2023, docentes de la institución han participado en procesos de investigación y capacitación relacionados con estas tecnologías. El objetivo es que los estudiantes puedan incorporarlas a su actividad profesional, pero manteniendo criterios éticos y herramientas de verificación.

Uno de los fenómenos que genera mayor preocupación es el desarrollo de deepfakes, mediante los cuales pueden alterarse imágenes, voces y videos para hacer pasar por verdaderas situaciones que nunca ocurrieron.

Para quienes se preparan para trabajar en medios de comunicación, redes sociales y producción audiovisual, esto representa un nuevo desafío: no basta con saber producir contenido, también será necesario saber comprobarlo.

Sánchez Maldonado señaló que la preparación de los estudiantes debe mantener como pilares la ética, las relaciones interpersonales y la responsabilidad profesional, incluso mientras las herramientas tecnológicas continúan evolucionando.

La Facultad también contempla actividades de capacitación dirigidas a periodistas y comunicadores, con conferencias y talleres relacionados con el uso responsable de la inteligencia artificial y la identificación de contenidos falsos.

Así, mientras la institución celebra más de cuatro décadas de formar profesionales de la comunicación, enfrenta un escenario completamente distinto al de sus primeros años: uno en el que la tecnología puede ayudar a crear contenidos en cuestión de segundos, pero donde el criterio humano sigue siendo indispensable para determinar qué merece ser contado y, sobre todo, qué es verdad.

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