La reapertura gradual de la frontera de Estados Unidos para la exportación de ganado genera altas expectativas de recuperación para la ganadería de Coahuila. Tras más de un año de restricciones sanitarias que limitaron el comercio al mercado nacional, los productores locales se preparan para retomar el envío de becerros al extranjero.
De acuerdo con estimaciones del sector, las expectativas de ingresos ascienden a más de 220 millones de dólares anuales para los exportadores del estado, aprovechando el precio actual del ganado en pie en el mercado estadounidense. Arturo Valdés Pérez, ex presidente de la Asociación Ganadera Local de Castaños, señaló que la ganadería de Coahuila está lista para reanudar operaciones entre octubre y noviembre.
Protocolos para la ganadería de Coahuila y exportación
El proceso de reapertura comenzó el pasado 24 de agosto por Agua Prieta, Sonora, con protocolos reforzados para prevenir la propagación del gusano barrenador. Según informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el reinicio de actividades se realiza bajo una vigilancia epidemiológica estricta para garantizar la sanidad animal.
Valdés Pérez explicó que el calendario contempla avanzar hacia Chihuahua y, posteriormente, habilitar los cruces correspondientes a la ganadería de Coahuila. La entidad ya dispone de infraestructura validada en Acuña-Del Río y Piedras Negras, cumpliendo con las evaluaciones previas de las autoridades binacionales.
Precios históricos impulsan al sector ganadero
El regreso al mercado estadounidense representa una oportunidad económica sin precedentes debido a la diferencia de precios. Actualmente, un becerro en pie puede alcanzar hasta 5 dólares por libra en Estados Unidos, un valor calificado como histórico que beneficia directamente a la ganadería de Coahuila.

Con una exportación promedio de 100 mil cabezas anuales, el valor potencial de la operación alcanzaría los 220.5 millones de dólares. Aunque esta cifra representa el valor bruto y debe descontar costos de producción y logística, significa un alivio tras las pérdidas de mil 600 millones de pesos reportadas por la Unión Ganadera Regional durante el cierre.
Finalmente, la baja disponibilidad de inventarios en el país vecino asegura una demanda sólida para la ganadería de Coahuila, permitiendo que los productores recuperen el dinamismo y la rentabilidad de esta actividad esencial para la economía rural del estado.

