Niños pasan hasta 2.6 horas conectados y adolescentes 4.5; diputada Magaly pide foros para escuchar a familias y maestros

La diputada local de Morena, Magaly Hernández Aguirre, presentó un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Educación de Coahuila a promover foros y espacios de consulta con madres y padres de familia, docentes y estudiantes, con el objetivo de construir reglas claras sobre el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos móviles dentro de las escuelas de educación básica.

La legisladora sostuvo que la intención no es prohibir por completo la tecnología, sino escuchar a las comunidades escolares y definir medidas que permitan aprovechar sus beneficios sin descuidar los riesgos relacionados con distracciones, ciberacoso, uso excesivo y afectaciones emocionales.

De acuerdo con los datos incluidos en la propuesta, niñas y niños de entre 6 y 11 años pasan en promedio 2.6 horas diarias conectados, mientras que entre adolescentes de 12 a 17 años el tiempo aumenta hasta 4.5 horas.

“Hoy más que nunca, nuestros jóvenes crecen sabiendo usar celulares, tabletas y navegar en redes sociales. Esto les permite mantenerse cerca de sus amistades y familiares, buscar información y descubrir nuevos pasatiempos”, expuso.

Sin embargo, Hernández advirtió que el problema comienza cuando el uso de los dispositivos interfiere con actividades como dormir, estudiar, convivir o concentrarse.

En Coahuila, señaló, el 83.1 por ciento de los hogares cuenta con internet y el 88.15 por ciento de la población de seis años y más utiliza este servicio, lo que refleja un alto nivel de conectividad.

La diputada agregó que durante 2025 más del 15 por ciento de las personas usuarias de internet de 12 años y más en el estado reportaron haber vivido alguna situación de ciberacoso.

El punto de acuerdo también advierte que la dificultad para desconectarse de los dispositivos puede relacionarse con ansiedad, estrés, depresión, aislamiento, problemas de autoestima y menor capacidad de concentración.

“Cuando esta conducta se prolonga y se vuelve difícil de interrumpir, puede generar una relación cada vez más dependiente con el teléfono, hasta desplazar actividades como dormir, convivir o estudiar”, señala la propuesta.

Magaly Hernández consideró que cualquier regulación debe construirse escuchando primero a quienes viven diariamente la realidad de las escuelas.

Por ello, pidió realizar foros, mesas de trabajo y mecanismos de consulta donde participen estudiantes, familias, docentes y especialistas.

La legisladora recordó que otras entidades ya han avanzado en este tema. Nuevo León expidió una nueva Ley de Educación y Tamaulipas modificó su legislación para incorporar límites al uso de teléfonos celulares y mecanismos adaptables a las condiciones particulares de cada plantel.

Hernández sostuvo que Coahuila debe analizar sus propias necesidades antes de adoptar una medida general.

“Para saber cuáles deben ser esos límites necesitamos escuchar a nuestras comunidades escolares. Solo a partir del diálogo podremos construir mejores decisiones para nuestras escuelas y para el futuro de las nuevas generaciones”, concluyó

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