Francisco Javier Zapata Nájera, de 44 años, se debate entre la vida y la muerte en la sala de terapia intensiva del Instituto Mexicano del Seguro Social. Su estado crítico es consecuencia de un atropellamiento que su familia asegura fue intencional y que le dejó fracturas múltiples y severas lesiones internas, incluida la perforación de un pulmón.
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La tragedia ocurrió la madrugada del domingo 30 de agosto, en la colonia Guerrero, justo en el cruce de la calle 13 con avenida Sur. Según el testimonio de Virginia Nájera, madre del lesionado, un automóvil Chevrolet gris embistió de manera deliberada a Francisco. La familia apunta como presuntos responsables a Edwin Rangel y Eduardo Gómez, aunque aún desconocen quién conducía la unidad.
El origen del conflicto, narran los parientes, fue un juego de vencidas entre Francisco y Edwin. Tras la derrota de este último, surgió una discusión que, aseguran, derivó en la agresión. Edwin habría ido por el vehículo para después arrollar a Francisco, no solo derribándolo, sino pasando por encima de su cuerpo.
El impacto dejó a Francisco con fracturas en gran parte del cuerpo y daños internos que lo mantienen conectado a aparatos médicos. Mientras tanto, su esposa, Nohemí Sarahí Sifuentes Vázquez, y sus cuatro hijos —dos de ellos adolescentes de 13 y 14 años— esperan con angustia que pueda regresar a casa.
Sus hermanos, Julio Alberto y Jonathan Uriel, ya presentaron denuncias ante el Ministerio Público, exigiendo que se investigue y se castigue a los responsables. La familia denuncia que los señalados continúan en libertad y que ninguno se ha acercado para conocer el estado de salud de Francisco ni colaborar con los gastos médicos.

