Después de haber sido declarado extinto en vida silvestre, el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) ha logrado una importante recuperación gracias a casi cinco décadas de trabajo conjunto entre México y Estados Unidos.
Actualmente existen más de 650 ejemplares de esta subespecie del lobo gris, considerada la más pequeña de Norteamérica. Sin embargo, alrededor del 75 por ciento de la población se encuentra en Estados Unidos, situación que ha generado preocupación ante la posibilidad de modificar las medidas de protección de la especie en ese país.
TE PUEDE INTERESAR: Molly se integra a la Unidad Canina K9 de la Comisión Nacional de Búsqueda
Así lo explicó Fernando Gual, director general de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quien destacó que el programa binacional de recuperación comenzó con apenas siete lobos.
El funcionario señaló que alcanzar una población superior a los 650 ejemplares representa un avance significativo, aunque la especie todavía enfrenta condiciones que requieren medidas de conservación.
¿Dónde viven actualmente los lobos mexicanos?
De acuerdo con los datos de Semarnat, en Estados Unidos hay 317 lobos mexicanos en libertad, principalmente en Arizona y Nuevo México. A ellos se suman 206 ejemplares distribuidos en 37 centros de conservación de ese país.
En México, por su parte, se contabilizan 107 lobos en 24 instituciones zoológicas, mientras que únicamente 25 ejemplares viven actualmente en libertad.
La distribución histórica de la especie comprendía zonas montañosas del centro de México y regiones del suroeste de Estados Unidos, particularmente el sureste de Arizona, el sur de Nuevo México y el suroeste de Texas.
Trump pone bajo revisión la protección del lobo mexicano
La situación del lobo mexicano volvió a cobrar relevancia luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva que contempla la posibilidad de modificar las protecciones que recibe la especie bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El escenario resulta especialmente importante para el programa de conservación debido a que la mayoría de los ejemplares de esta subespecie se encuentran en territorio estadounidense.
Gual explicó que la eventual modificación de su estatus coincide con el proceso de revisión previsto dentro del Programa Binacional para la Recuperación del Lobo Mexicano.
El objetivo inicial establecido hace algunos años era alcanzar una población de 320 lobos en Estados Unidos y 200 en México. Actualmente, la población silvestre estadounidense se encuentra muy cerca de esa primera meta, con 317 ejemplares.
La evaluación no considerará únicamente el número de animales. El US Fish and Wildlife Service también deberá analizar las condiciones del hábitat, las interacciones de los lobos con su entorno y la situación de la población mexicana.
Arizona y Nuevo México, aliados de México
Pese a la incertidumbre generada por las posibles modificaciones en Estados Unidos, Gual destacó la colaboración que durante años han mantenido Arizona y Nuevo México con México para preservar al lobo mexicano.
Ambos estados participan en el programa de conservación y de sus poblaciones han procedido algunos de los ejemplares utilizados para las reintroducciones realizadas en territorio mexicano.
Un ejemplo reciente ocurrió el 10 de abril, cuando una nueva familia integrada por cuatro lobos mexicanos fue reintroducida en Durango. Los animales procedían de Arizona.
El funcionario consideró que los estados estadounidenses involucrados tienen un fuerte compromiso con la conservación de la especie debido al trabajo realizado durante décadas.
El lobo mexicano fue erradicado de Estados Unidos
La recuperación actual contrasta con la historia de persecución que sufrió el lobo mexicano durante el siglo XX.
Según Fernando Gual, la campaña para erradicarlo comenzó alrededor de 1915 en Estados Unidos y para la década de los 40 la especie ya había sido eliminada de ese territorio.
Aunque el lobo mexicano no desapareció completamente porque aún sobrevivían ejemplares en México, las poblaciones nacionales también comenzaron a disminuir debido a campañas de control de depredadores relacionadas con la actividad ganadera.
Durante las décadas de 1940 y 1950, los últimos grupos de lobos se concentraban principalmente en Chihuahua y Durango, donde también fueron perseguidos.
Finalmente, en 1976, el lobo mexicano fue declarado extinto en vida silvestre.
Siete lobos dieron origen al programa binacional
Dos años después de aquella declaración comenzó el Programa Binacional para la Recuperación del Lobo Mexicano, con una población fundadora de apenas siete animales.
El grupo estuvo conformado por los últimos ejemplares silvestres capturados en México y una pareja que permanecía en cautiverio en el Zoológico de San Juan de Aragón, actualmente una de las instituciones fundamentales en la historia de recuperación de la especie.
Durante la década de los 80, los últimos cinco lobos silvestres fueron capturados por el cazador Roy McBride. A ellos se sumó la pareja mantenida en cautiverio en San Juan de Aragón desde 1965.
De estos animales surgieron tres principales linajes genéticos: McBride, Ghost Ranch y San Juan de Aragón. Su reproducción permitió preservar la diversidad genética necesaria para evitar la desaparición definitiva del lobo mexicano.
México ha logrado reproducir cientos de ejemplares
El trabajo de los centros de conservación también ha sido determinante para aumentar la población.
De las 25 instituciones mexicanas que han participado en el programa, 17 han conseguido reproducir lobos mexicanos. Desde la década de los 80 hasta la actualidad se han registrado 549 crías nacidas en México.
Uno de los principales avances ocurrió en 2019, cuando la especie dejó de estar catalogada en México como “Probablemente extinto” y pasó a la categoría de “En peligro de extinción” dentro de la NOM-059 de la Semarnat.
Para Fernando Gual, el cambio representa un indicador del avance conseguido después de comenzar con apenas siete ejemplares.
Aunque el lobo mexicano todavía se encuentra en peligro de extinción, el crecimiento de su población constituye uno de los casos de recuperación más destacados de un programa binacional de conservación.
Después de medio siglo de esfuerzos, la especie que alguna vez desapareció de la vida silvestre cuenta ahora con más de 650 ejemplares entre México y Estados Unidos, un resultado que las autoridades consideran un logro importante para ambos países.

