Una mujer cubierta de polvo gris, con la mirada perdida y el rostro reflejando el desconcierto tras el derrumbe de las Torres Gemelas se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Aquella sobreviviente era Marcy Borders, quien tenía 28 años cuando el fotógrafo Stan Honda, de Agence France-Presse, capturó su imagen mientras intentaba ponerse a salvo en las calles de Nueva York. La fotografía recorrió el mundo y con los años Borders sería identificada como la ‘Dust Lady’, o ‘Dama del polvo’.
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Marcy Borders llevaba apenas un mes en el World Trade Center
El día de los atentados, Borders trabajaba para Bank of America, en unas oficinas ubicadas en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center. Había comenzado en ese empleo aproximadamente un mes antes.
Cuando el primer avión impactó contra el edificio, la joven sintió cómo la estructura se estremecía. Ante la emergencia, decidió evacuar y comenzó a descender por las escaleras mientras el caos se apoderaba del complejo.
Una vez fuera de la torre, Borders quedó atrapada en la nube de humo y polvo generada por los derrumbes. Un hombre la encontró y la ayudó a llegar hasta el vestíbulo de un edificio cercano, donde finalmente quedó frente al lente de Honda.
La fotografía que se convirtió en símbolo del 11-S
Stan Honda se encontraba registrando los acontecimientos cuando escuchó el enorme estruendo provocado por el colapso de la Torre Sur. El fotógrafo buscó refugio en un edificio y poco después observó cómo una mujer cubierta por completo de polvo gris entraba al inmueble.
Era Marcy Borders.
Honda tuvo apenas unos instantes para tomar una fotografía antes de que un policía comenzara a conducir a los sobrevivientes hacia las escaleras. Esa única imagen fue distribuida posteriormente a medios de comunicación de distintos países y terminó convirtiéndose en una de las fotografías más representativas de los atentados.
Borders no sabía que había sido fotografiada. Descubrió la existencia de la imagen al día siguiente, cuando su madre la vio publicada y decidió contactar al fotógrafo.
Más allá de mostrar a una sobreviviente, la fotografía consiguió concentrar en un solo instante el miedo, la confusión y la magnitud de la devastación que vivía Nueva York.
Las secuelas emocionales de sobrevivir al atentado
Para Borders, escapar de las Torres Gemelas no significó el final de las consecuencias del 11-S.
Durante los años siguientes enfrentó depresión y problemas de adicción. En una etapa particularmente complicada de su vida llegó a perder la custodia de sus hijos. Posteriormente logró rehabilitarse y comenzó a reconstruir su vida.
También habló públicamente sobre las secuelas psicológicas que permanecieron después de los atentados. El paso de los aviones podía hacerle recordar lo ocurrido y durante mucho tiempo tuvo dificultades para recuperar la sensación de normalidad.
Con los años, Borders buscó dejar atrás la etiqueta de víctima y comenzó a definirse como una sobreviviente del ataque.
El diagnóstico de cáncer y su muerte
En 2014, Marcy Borders recibió un diagnóstico de cáncer de estómago. Ella consideraba que la enfermedad podía estar relacionada con el polvo y los contaminantes a los que estuvo expuesta durante los atentados.
Sin embargo, el hecho de que Borders desarrollara cáncer no permite establecer por sí solo que su enfermedad fuera causada exclusivamente por aquella exposición.
Después de aproximadamente un año de luchar contra el padecimiento, Marcy Borders murió el 24 de agosto de 2015, a los 42 años.
Su fallecimiento volvió a despertar la atención sobre su historia y sobre los efectos que la contaminación generada en la Zona Cero tuvo durante años en sobrevivientes, trabajadores de emergencia y otras personas expuestas a los contaminantes.
Marcy Borders y Stan Honda regresaron a la Zona Cero
Un año después de los atentados, en 2002, Borders regresó a la Zona Cero. Allí se reencontró con Stan Honda y posó junto al fotógrafo que había capturado la imagen que terminaría identificándola ante el mundo.
Para entonces, aquella fotografía ya había sido publicada internacionalmente.
Marcy Borders quedó inmortalizada como la ‘Dust Lady’, pero detrás de la imagen había una mujer que consiguió sobrevivir al derrumbe de las Torres Gemelas y que durante el resto de su vida enfrentó las profundas consecuencias emocionales y físicas asociadas con aquel día.
Su fotografía permanece como uno de los testimonios visuales más poderosos de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando una imagen aparentemente fugaz terminó convirtiéndose en parte de la memoria histórica del 11-S.
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