La madrugada se tiñó de angustia en la colonia Chinameca, cuando un nuevo intento de suicidio sacudió a la comunidad. En menos de 24 horas, este episodio se convirtió en el cuarto caso registrado en la región. Por ello, se refleja una alarmante cadena de hechos que mantienen en vilo a las autoridades y a las familias.
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El protagonista de esta historia es Neftalí Isaías Solís Reyes, de apenas 16 años. Él fue encontrado inconsciente por su madre en el baño de su vivienda, ubicada sobre la calle Tenochtitlán esquina con España. El menor había colocado un mecate alrededor de su cuello y se hallaba suspendido del protector de la ventana. La desesperación de la madre se transformó en acción inmediata. Así, con ayuda de otro de sus hijos logró descolgarlo y solicitar auxilio.
Elementos de la Policía Municipal y paramédicos de la Cruz Roja Mexicana acudieron al sitio y lograron reanimar al adolescente, evitando que la tragedia se consumara. Sin embargo, el trasfondo de la situación revela un dolor más profundo. Según relató la madre, Neftalí había manifestado su deseo de seguir los pasos de su padre, quien años atrás se quitó la vida. Esa sombra familiar, sumada a problemas de adicción al cristal, ha marcado al joven con episodios previos de intentos autodestructivos.
La intervención oportuna permitió estabilizarlo y ponerlo bajo resguardo de las autoridades, quienes contemplan atención psicológica especializada. La cadena de cuatro intentos en menos de un día evidencia una crisis silenciosa que golpea a la juventud y que exige respuestas inmediatas.
