No basta con saber señas: personas sordas siguen enfrentando barreras en salud, escuela y trabajo en Saltillo

Para una persona sorda, ir al médico, acudir a la escuela, buscar empleo o incluso pedir ayuda durante una emergencia puede convertirse en un verdadero obstáculo cuando no existe personal capaz de comunicarse en Lengua de Señas Mexicana (LSM).

En Saltillo, especialistas y familiares advierten que las barreras para esta comunidad persisten en distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde la educación y los servicios de salud hasta el acceso al trabajo, la justicia y la atención de emergencias.

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La situación fue expuesta en el marco del Día Internacional de las Lenguas de Señas, que se conmemora este 23 de septiembre. Daniela Espinoza, médico cirujano, especialista en fonoaudiología y directora de la academia Silenters, señaló que una de las principales deudas continúa siendo garantizar el acceso a la educación.

Durante nueve años, Silenters ha recibido a más de 800 estudiantes. Espinoza relató que algunos jóvenes de entre 18 y 25 años han llegado acompañados de sus padres después de haber pasado prácticamente toda su vida sin acceder a una educación adecuada porque no había personas capaces de comunicarse con ellos mediante señas.

Llegar a la escuela no es suficiente

La inclusión educativa requiere más que abrir las puertas de un salón. De acuerdo con las especialistas consultadas por Vanguardia, también es necesario adaptar los métodos de enseñanza y contar con docentes capacitados para comunicarse con estudiantes sordos.

Ana Zúñiga conoce esta situación como docente y como madre de Israel, un niño de siete años con microtia bilateral e hipoacusia en ambos oídos. Su familia comenzó a aprender LSM desde los primeros meses de vida del menor.

Zúñiga consideró que incorporar a un estudiante a una escuela sin capacitación, infraestructura y herramientas adecuadas puede convertirse en una “inclusión irresponsable”, pues mientras los docentes se preparan, el alumno puede perder tiempo importante de aprendizaje.

En Coahuila ya existen esfuerzos para ampliar el conocimiento de la LSM. Durante 2026, un curso básico abierto al público general superó los 200 participantes, después de que este tipo de capacitación estuviera dirigida anteriormente a servidores públicos.

Una consulta médica puede convertirse en un reto

El problema también llega a los hospitales y consultorios.

Espinoza recordó que durante la pandemia colaboró como intérprete voluntaria para pacientes sordos. Las restricciones hospitalarias y el uso de cubrebocas complicaron todavía más la comunicación, particularmente para quienes dependían de la lectura labial.

En algunos casos fue necesario recurrir a videollamadas: el médico realizaba las preguntas, una intérprete las transmitía en LSM y posteriormente comunicaba las respuestas del paciente.

Para Espinoza, lo ideal es que las personas sordas puedan comunicarse directamente y en primera persona con su médico, sin depender de familiares o intermediarios.

Para la familia de Israel, esta situación representa una preocupación a futuro. Su madre teme que, ante una emergencia, su hijo pueda tener dificultades para comunicarse con un médico, llamar al 911, solicitar ayuda a una patrulla o enfrentar un proceso legal si no encuentra personal que conozca su lengua.

Tener un título tampoco garantiza un empleo

Las barreras continúan incluso después de terminar una carrera profesional.

Espinoza relató el caso de un joven sordo que concluyó una licenciatura en Ciencias Sociales mediante educación virtual, con apoyo de su madre para interpretar las clases. Aunque terminó sus estudios y realizó prácticas profesionales, cuatro años después todavía no ha conseguido trabajar en su área de formación.

Actualmente se desempeña como operador en una fábrica, mientras que sus intentos de conseguir un puesto relacionado con su profesión se han encontrado, según Espinoza, con dificultades de comunicación por parte de las instituciones a las que ha enviado su currículum.

La especialista reconoció que existen empresas que han comenzado a implementar políticas de inclusión, aunque señaló que todavía existe una brecha entre contar con una preparación profesional y acceder a puestos laborales acordes con ella.

En septiembre de 2026, más de 30 restaurantes de Coahuila se incorporaron a una iniciativa de CANIRAC para capacitar a trabajadores en LSM y añadir menús en Braille.

También hay obstáculos en la calle

Las dificultades no desaparecen al salir de una escuela, hospital o centro de trabajo.

Para Ana Zúñiga, situaciones tan comunes como cruzar una calle, detectar una alarma de incendio o percatarse de que un vehículo se aproxima pueden representar riesgos adicionales para una persona con discapacidad auditiva.

Por ello, considera necesario que Saltillo avance en señalización visual, sistemas de alerta y tecnologías que favorezcan la autonomía de las personas sordas.

La legislación de Coahuila contempla que las dependencias públicas cuenten con canales electrónicos de atención para personas con discapacidad auditiva y establece la incorporación de recuadros de interpretación en LSM en contenidos audiovisuales de sus portales oficiales.

Más allá de las leyes, especialistas y familiares coinciden en que la inclusión requiere capacitación real y no únicamente buenas intenciones.

Para una persona sorda, comunicarse no debería depender de encontrar por casualidad a alguien que conozca su lengua. Como resume Ana Zúñiga, su hijo tiene las mismas necesidades de convivir y expresarse que cualquier otro niño; la diferencia está únicamente en que su vía para hacerlo son las señas.

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