El homicidio de Abel Bernardo Castillo Peña, joven de 21 años cuyo cuerpo fue localizado tras haber sido reportado como desaparecido, motivó un llamado de la Iglesia católica a rechazar cualquier manifestación de violencia y discriminación, así como a reflexionar sobre la manera en que la sociedad se ha acostumbrado a convivir con hechos violentos.
El padre Antonio Coss, párroco de San José Obrero, lamentó lo ocurrido y señaló que la violencia no distingue género, orientación sexual ni condición social, por lo que consideró necesario promover una cultura de respeto a la dignidad de todas las personas.
Rechaza violencia y discriminación
Ante los señalamientos que han surgido alrededor del caso y su posible relación con integrantes de la comunidad LGBT, el sacerdote aclaró que desconoce los detalles de la investigación y que no cuenta con elementos para determinar si se trató de un crimen de odio.
Sin embargo, sostuvo que ninguna diferencia personal puede justificar agresiones o actos discriminatorios, y enfatizó que toda conducta que atente contra la integridad y dignidad humana debe ser rechazada.
“No es admitible nunca ni la discriminación, muchísimo menos un crimen de odio”, expresó.
Coss explicó que la violencia puede presentarse entre personas de cualquier género u orientación sexual, por lo que llamó a no reducir la reflexión únicamente a las características de quienes estuvieron involucrados en este caso.
Advierte que la sociedad se acostumbra a la violencia
El párroco manifestó preocupación por la frecuencia con la que actualmente se conocen homicidios y otros delitos, pues recordó que anteriormente estos acontecimientos provocaban una mayor conmoción social.
Consideró que la exposición constante a hechos violentos puede contribuir a que las personas pierdan sensibilidad ante el sufrimiento ajeno, por lo que insistió en la necesidad de transformar las conductas que favorecen la agresividad.
En ese sentido, señaló que la prevención de la violencia no debe limitarse a las instituciones, sino que también requiere cambios en las relaciones familiares, la convivencia cotidiana y el comportamiento de cada individuo.



