A lo largo de 334 años, Monclova ha acumulado importantes eventos históricos que han escrito su identidad.
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Por cientos de años permaneció en un flujo más o menos tranquilo y constante, pero en el que se podía disfrutar de caminos cubiertos por las sombras de los nogales y un extenso y profundo Río Monclova que era usado tanto para tareas cotidianas como lugar de día de campo.
Fue hasta 292 años después de su fundación cuando el destino de su vida cotidiana y de su población de apenas 7 mil habitantes, cambiaría radicalmente.
La explosición demográfica tras la llegada de Altos Hornos de México forjó un rumbo que de otra forma no se concebiría a esta ciudad de la forma en que los monclovenses lo hacen en la actualidad.
Sin embargo, aun con el auge de su crecimiento iniciado en 1942 con la llegada de AHMSA, la identidad de Monclova a través de sus usos, costumbres y algunos negocios icónicos no cambió, por el contrario se transformó en un legado de tradición y distinción que aun a la fecha se siguen conservando.
Lo anterior es el caso de un particular negocio ubicado en el corazón de Monclova, “La Tienda de Don Rodrigo”.
Ubicado sobre la calle Hidalgo de la Zona Centro, este tradicional negocio que está a punto de cumplir cien años, conserva aún la esencia con la que nació y con la que poco a poco se adaptó a los cambios en que se fue transformando la ciudad.
Molcajetes, metates, talladores, ollas de acero y cobre y un sinfín de artículos que en la actualidad pareciera ser casi imposibles de encontrar, son parte de esta tradicional tienda.
Leticia Valdés Villareal, nieta de Don Rodrigo, fundador de este lugar, relata como en un principio la tienda fue abierta por su abuelo para la venta de productos agrícolas pues el campo es lo que prevalecía en Monclova pero tras la llegada de AHMSA y la industrialización los productos que se ofrecían también se fueron adaptando a las necesidades de la población.
Fundada en 1925, la nieta de Don Rodrigo ha sido testigo de los últimos cambios y señala que esta tienda ubicada metros más delante de donde en un inicio se instaló les hace sentirse orgullosa de su abuelo y de Monclova que tras los años ha mantenido el legado de este negocio como muchos otros que se han vuelto un referente de tradición en la ciudad.

