El amor y el cariño que la gente siente por sus seres queridos no desaparecen con su partida.
Este profundo vínculo ha llevado a desarrollar formas de conservar parte de ellos cuando son cremados, adaptándose a las necesidades y deseos de las familias, o bien labrar diseños cada vez con más detalle en las urnas que son colocadas en nichos o sepultadas en los panteones.
En las capillas de velación, es cada vez más común encontrar relicarios, pequeños contenedores donde se coloca una porción de las cenizas. Estos relicarios vienen en distintas formas, como corazones y esferas, y están hechos de materiales variados, incluyendo cerámica y madera.
También hay relicarios diseñados como joyas, como colgantes en cadenas con formas de cruz o corazón.
Yolanda Fernández, encargada de una capilla de velación en el oriente de la ciudad, menciona que la cultura de la cremación ha crecido a lo largo de los años.
Esta tendencia ha sido acompañada por el deseo de muchas personas de conservar una parte de las cenizas en casa o en relicarios, como collares. “La gente busca mantener una conexión física con sus seres queridos,” comenta.
A pesar del creciente interés en los relicarios, también muchas personas siguen optando por métodos tradicionales para disponer de las cenizas, optando por depositarlos en un lugar sagrado como el camposanto o los nichos en las iglesias. Las urnas continúan siendo una opción popular, ya sea para llevarlas al panteón o conservarlas en nichos.
Fernández observa que, tras la pandemia de COVID-19, cuando la cremación se convirtió en una disposición común, muchas personas comenzaron a explorar nuevas formas de conservar las cenizas de sus seres queridos.
El costo de los relicarios varía, oscilando entre 600 y más de mil pesos, dependiendo del diseño y material. Por otro lado, los costos de las urnas dependen de su calidad y diseño, habiéndose adaptado a las demandas del público, con modelos que van desde los más sencillos hasta los más elaborados.
Comentó que la disposición de los restos de los seres queridos ha evolucionado, ofreciendo a las familias una variedad de opciones para honrar y recordar a sus seres queridos de manera personal y significativa.
Sin embargo, también está la otra parte que prefiere la forma tradicional de sepultar la urna de cenizas en el panteón o en un nicho. Lo importante, al final, es el recuerdo que queda en los corazones de los seres queridos.
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