De la Feria de la Nuez a la FeriAcero, Monclova ha sido una ciudad que ha sabido forjar su historia e identidad marcada por el trabajo de su gente, su calidad y calidez que han destacado a esta tierra a lo largo de los años.
Publicidad NRT
Monclova hoy, está de fiesta. La Capital del Acero cumple 335 años.
Desde su fundación un 12 de agosto de 1689, la ahora Capital del Acero ha sido testigo de cambios significativos que han marcado su historia.

Un municipio de gente cálida pero también temple de acero para superar cada crisis, como el que atraviesa desde hace casi dos años ante la paralización de la empresa emblema de la ciudad Altos Hornos de México pero que como el Ave Fenix los monclovenses confían en salir adelante como hasta ahora lo están haciendo y seguir forjando la historia de esta ciudad y de la calidez de su gente.
HISTORIA
De acuerdo con los historiadores, corría el año de 1674 cuando el obispo Juan de Santiago de León y de Garabito llegó por órdenes del virrey Melchor Portocarrero, conde de la Monclova, para fundar una nueva población.
En 1688, un año antes de la fundación de Monclova, se realizó el primer protocolo a través de un documento en donde el notario Esteban de Carmolingo traza el primer cuadro de la población a la usanza de la Nueva España, colocando en uno de los puntos cardinales la iglesia, al otro el palacio de gobierno, en el tercero el comercio y el cuarto a la población.

Tras realizarse el protocolo, Fray Dionisio García de Sierra recibe el terreno y en compañía de Alonso de León, enviado del virrey y pide autorización para formar esta nueva población.
Aunque el virrey Melchor Portocarrero Lazo de la Vega, conde de la Monclova en ese momento se encontraba ya fuera de la Nueva España, los fundadores consideraron en su honor bautizar a esta nueva población con su nombre y el del obispo Juan de Santiago de León y de Garabito, formando Santiago (por el obispo) Monclova (por el conde de la Monclova), naciendo así el 12 de agosto de 1689, Santiago de la Monclova.
Fue a partir de ahí cuando 32 personas a quienes se les otorgaron las tierras asentaron las primeras familias de esta ciudad.
EXPLOSIÓN DEMOGRAFICA
Pasarían siglos para que el tranquilo pueblo que conformaba la ciudad se convirtiera de pronto en una explosión demográfica.
Fue hasta casi mediados del siglo XX, en 1940 cuando la llegada de Altos Hornos de México cambiaría por completo el rumbo de la ciudad.

De 7 mil 500 habitantes se extendió, en sólo 82 años, a casi 300 mil.
Paradójicamente lo que fue el punto de partida que convirtió a Monclova de un pueblo de 7 mil habitantes a una ciudad de cientos de miles, hoy sus luces y hornos permanecen apagados.
Desde diciembre de 2022 el rumbo de la empresa siderúrgica tomo un giro inesperado.
Por primera vez desde su fundación en los años 40’s, la empresa se paralizó ante la falta de capital para su sostenimiento, sus hornos se apagaron y en la incertidumbre quedaron miles de trabajadores y la población en general por el fututo de la empresa y en consecuencia de Monclova, denominada la Capital del Acero.

Ante esto, el historiador Arnoldo Bermea mencionó que Monclova como el Ave Fénix saldrá adelante como hasta ahora lo ha ido demostrando.
CULTURA Y TURISMO
Tras su fundación, Monclova ha sido lugar de hechos de la historia de México como la reclusión del Padre de la Patria en lo que es hoy el Museo Coahuila y Texas; la iglesia Santiago Apóstol, el Museo El Polvorín, la parroquia San Francisco de Asís.
Asimismo espacios culturales como el Parque Xochipilli y todo lo fundado por quien fuera el principal impulsor cultural de la ciudad y fundador de Ahmsa, Harold R. Pape, el Cristo de la Bartola y lo que se ha convertido también un icono de Monclova, el monumento a Francisco I. Madero, llamado coloquialmente como “El rallador”.
SU GENTE
Es por eso que hoy, Monclova sigue sonriendo, a pesar de la situación que atraviesa, su población está forjada para luchar, para trabajar sin olvidar las cosas que distinguen a la gente de esta tierra donde negocios de casi cien años de antigüedad se siguen apreciando como iconos e identidad.
Su gastronomía como los tacos de olla, las tortillas de harina, dulces de leche y nuez, sus museos y edificios históricos como el Museo Coahuila y Texas, El Polvorín, las iglesias Santiago Apóstol y San Francisco de Asís, el parque Xochipilli y Museo Biblioteca Pape, el estadio de Béisbol y su equipo Acereros, pero sobre todo la calidez y amabilidad de su gente que ahora está de fiesta.
En este aniversario tanto Monclovenses nacidos en esta tierra como otros más que sin ser originarios se consideran así por adopción expresaron su sentir ante esta ciudad que los abraza deseando lo mejor en su porvenir. ¡Felicidades Monclova!

