Promesa Cumplida: La Capilla de San Judas Tadeo en Ejido 8 de Enero

En el corazón de Coahuila, sobre la Carretera 30 en el Ejido 8 de Enero, se alza una capilla construida por la fe y el agradecimiento.
Norberto Carrizalez, su propietario, relata la historia de esta emblemática Capilla de San Judas Tadeo, un lugar que desde hace 25 años ha sido un refugio espiritual para miles de fieles.
La construcción de esta capilla comenzó como una promesa en 1994, tras un momento de angustia que llevó a Carrizalez a confiar su vida al Santo Patrono de las causas imposibles.
Fue en un vuelo de Ciudad Juárez a Chihuahua, en el contexto de la campaña política de Colosio y posteriormente Zedillo, cuando una sacudida en el avión lo paralizó, pensando que no sobreviviría.
Tras aterrizar, pidió ser llevado a una capilla de San Judas en Delicias, donde prometió que, si regresaba con bien a Monclova, construiría una capilla en su honor.
Después de buscar en varias localidades, encontró un terreno en el Ejido 8 de Enero y sintió que era el lugar indicado. Fue así como en 1999 inició la construcción, y para el año 2000 se celebró la primera fiesta patronal, marcando el inicio de lo que hoy es un sitio de devoción y esperanza.
Cada 28 de octubre, alrededor de 20 mil personas llegan a la capilla para rendir homenaje a San Judas Tadeo, llevando ofrendas, velas y oraciones.
Carrizalez, su familiares y su equipo organizan esta celebración con semanas de anticipación, ofreciendo comida tradicional preparada con productos locales del Ejido 8 de Enero, como la calabacita con elote y carne de puerco, acompañada de arroz y frijoles, un menú que preparan para más de tres mil personas.
Para Norberto Carrizalez, esta capilla significa mucho más que una promesa cumplida; es un legado compartido con todos aquellos que encuentran en ella consuelo y fortaleza.
“Esta capilla no es solo mía, es de todos los que vienen a visitarla”, expresó.
Este lunes, como cada año, Carrizalez espera recibir a miles de devotos que visitan la capilla con gran devoción. Para muchos, este lugar es un símbolo de esperanza y fe, donde se reúnen a pedir milagros, agradecer y fortalecer sus creencias en San Judas Tadeo.

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