La pérdida de valores familiares, el abandono del diálogo y una idea errónea del amor están provocando graves conflictos en los matrimonios y contribuyendo a situaciones de violencia intrafamiliar y de suicidios, advirtió el pastor evangélico Valentín Bustos Cabrera, quien llamó a la sociedad a retomar la espiritualidad como base de la convivencia.
En las últimas semanas se han registrado dos muertes por propia mano en Monclova.
El líder religioso señaló que muchas parejas están atravesando momentos de ansiedad, tensiones económicas y desestabilidad emocional, lo cual genera reacciones impulsivas como el enojo o la ira, lo que en casos extremos termina en decisiones equivocadas y agresiones físicas o verbales.
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“Estamos siendo dirigidos por el sentimentalismo y el emocionalismo. Al no saber controlar nuestras emociones, podemos caer en decepción, enojo e incluso en violencia”, expresó Bustos Cabrera, quien ha ofrecido orientación espiritual a matrimonios en crisis.
Según el pastor, los recientes hechos de violencia entre cónyuges reflejan la falta de comunicación efectiva en las relaciones, así como la pérdida de valores como la prudencia, la paciencia y el respeto. Recordó que el amor no debe entenderse como sólo afecto superficial, sino como una responsabilidad basada en la comprensión mutua.
Llamado a retomar el valor espiritual en los hogares
Indicó que anteriormente las parejas eran orientadas antes del matrimonio mediante pláticas espirituales y legales, lo cual reforzaba su preparación para los retos de la vida en común. Sin embargo, hoy muchos se casan sin comprender lo que implica realmente el compromiso y sin herramientas para afrontar momentos difíciles como la escasez o el desempleo.
“Hoy creen que el amor son regalos, piropos o mensajes bonitos. Pero el amor todo lo puede, es paciente, es prudente. También hay que saber soportar los procesos de escasez”, expresó.
En ese sentido, hizo un llamado a la sociedad a recuperar la vida espiritual en los hogares, sin importar la religión que profesen. Aseguró que el amor verdadero nace de una conexión con Dios y citó la primera carta de Juan, capítulo 4, versículo 8: “El que no ama, no ha conocido a Dios”.
“Una persona que no ama, no tendrá misericordia ni bondad por otra persona”, concluyó el pastor, al exhortar a acudir a la fe como vía para la sanación familiar.

