La carretera 53 se tiñó de luto a la altura de Mina, Nuevo León. Un accidente devastador cobró la vida de cinco personas y dejó a una más gravemente lesionada, en un hecho que ha estremecido a toda la región, durante el mediodía del sábado.
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Francisco Rogelio Ramos Hernández, de 56 años, transportista proveniente de Monterrey, viajaba en un camión Isuzu blanco acompañado de su hijo Máximo Francisco Ramos. Su misión era noble: entregar insumos médicos del Seguro Social a pacientes en Monclova. Sin embargo, el destino les jugó una cruel partida. A la altura del kilómetro 114, un neumático del vehículo tronó, provocando que perdiera el control e invadiera los carriles contrarios.

De frente venía una camioneta Ford Escape, conducida por Jaime Ramírez, de 70 años, acompañado de su esposa María del Socorro Rivera Barrios, sus hijas Eréndira Janeth y Carmina Berenice, y su pequeña nieta Camila Alejandra Briceño Ramírez. El impacto fue brutal, un choque que destrozó no sólo los vehículos, sino también los sueños y la tranquilidad de dos familias.

El golpe dejó prensados los cuerpos de Francisco Rogelio y su hijo, así como de los ocupantes de la camioneta. Solo la pequeña Camila logró sobrevivir, siendo trasladada de urgencia por paramédicos del GRUM a la clínica 7 del Seguro Social. Su vida pende de un hilo, mientras la comunidad reza por su recuperación.
Agentes de la investigación criminal y periciales acudieron al lugar, apoyados por la Cruz Roja, que utilizó equipo hidráulico para liberar a las víctimas atrapadas entre fierros retorcidos. Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados a Monclova para la necropsia de rigor.

La Guardia Nacional tomó conocimiento del fatal percance, que deja un vacío irreparable en las familias y un dolor profundo en la sociedad. La carretera 53 se convirtió en escenario de una tragedia que jamás será olvidada.

