Entre lonas y sonrisas: el sueño navideño de Alexander, Owen, Alicia y sus primos

En la calle Privada Adolfo García 1258, en la colonia La Esperanza Oriente, una humilde vivienda hecha de láminas, lonas y cartones guarda en su interior una de las escenas más conmovedoras de esta Navidad: la esperanza viva en los ojos de seis pequeños que, pese a las carencias, no han perdido la ilusión.

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Allí viven Alexander, Owen y Alicia, de 2, 4 y 7 años, junto a su abuelita, quien entre risas y resignación llama a su hogar “la choza”. Con frecuencia los visitan sus primos Dilan, Abigail y Anderson, de 10, 9 y 4 años, y juntos comparten juegos, meriendas sencillas y sobre todo, el anhelo de que Santa Claus sí los encuentre este año.

A pesar del frío que se cuela por cada rincón, entre las lonas y láminas que apenas los resguardan, los niños ríen y juegan con lo que tienen: muñecas ya gastadas, carritos rayados, algunas tapas convertidas en platos imaginarios. Su creatividad es su mejor abrigo.

Cartas al Polo Norte… con humildad y esperanza

Cuando se les pregunta si le escribieron a Santa Claus, todos asienten con emoción. Saben que tal vez no recibirán todo lo que piden, pero creen con el corazón que algo llegará, porque han sido buenos y eso basta.

“Lo que él decida traernos, está bien”, dice con una sonrisa Dilan.

Uno de los niños, con la inocencia más pura, compartió que entre sus deseos está una estufa de juguete, pero no precisamente para él.

“Es que mi mamá está batallando para cocinar… ahorita no tiene una”, dijo bajito, con ternura.

Un gesto puede hacer la diferencia

Estos pequeños no piden consolas ni grandes juguetes. Piden calor, alegría, compañía… y si acaso, un obsequio que los haga sentirse parte de la magia navideña.

Entre sus peticiones navideñas destacan juguetes como: pinturas tipo maquillaje de niñas, Barbies, bicicletas, una cocinita, e incluso un carrito patín de tres ruedas.

Además de los regalos, Hilda Solís Esquivel abuelita y Vanessa, madre de tres de los pequeños confiesan que están juntando para la cena navideña.

“Está muy escaso el trabajo. Si se puede, haremos frijoles rancheros o un poquito de menudo. Lo que se pueda juntar”, dice con una mezcla de serenidad y resignación, mientras ve jugar a sus hijos con una sonrisa.

A pesar de las dificultades, en esta casa con algunas carencias materiales sobra fe, unión y gratitud. La familia no pide lujos, solo la oportunidad de regalarles a los niños un momento de alegría, un juguete, una cena caliente o una muestra de cariño.

Para quienes deseen tener un gesto de apoyo con ellos —ya sea con juguetes, ropa, cobijas, alimentos o artículos para el hogar— pueden comunicarse directamente al número 866 205 2456.

En medio del frío y las paredes de cartón, lo que más abunda en esta pequeña casa es el calor humano. Alexander, Owen, Alicia y sus primos no sueñan con lujos, sino con momentos, con sonrisas, con algo que les recuerde la magia navideña.

Porque cuando se trata de Navidad, no hay regalo más valioso que la ilusión de un niño… y en esta choza llena de esperanza, esa ilusión sigue viva, esperando un gesto que la haga brillar aún más.

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