En la colonia Praderas, la tranquilidad nocturna se quebró cuando un hombre en situación de calle, aparentemente bajo los efectos de drogas, desenvainó un cuchillo.
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La agresión sorprendió a la familia Rivera-Morales, quienes vivieron momentos de angustia y desesperación. El ataque ocurrió alrededor de las 19:30 horas, en Valle de Guadalupe.
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El señor Salomé Rivera, de 52 años, barría el patio de su casa cuando el sujeto se acercó sin aviso, mostrando una actitud violenta.
De baja estatura, acento sureño y mirada perdida, el agresor lanzó tajos con el arma blanca. Rivera apenas pudo defenderse utilizando la escoba que sostenía.
Los gritos desesperados alertaron a su esposa, Blanca Morales, quien preparaba la cena. La tensión se apoderó del hogar mientras el peligro se intensificaba.
En ese instante, Samantha, la hija del matrimonio, llegaba a casa. Al ver la escena, intentó ayudar, pero sufrió una caída dolorosa.
La joven resultó con un esguince en la pierna derecha, siendo atendida por paramédicos del Grupo de Rescate Urbano Metropolitano, quienes acudieron rápidamente al lugar.
La Cruz Roja también intervino, brindando atención al matrimonio. Afortunadamente, ambos sólo presentaron crisis nerviosa, sin lesiones físicas graves, aunque el impacto emocional fue evidente.
El agresor, visiblemente fuera de sí, intentó continuar con la violencia. Sin embargo, los vecinos comenzaron a salir, generando presión y obligándolo a huir.
La escena dejó huellas de miedo y desconcierto. La familia, aunque físicamente estable, enfrenta ahora las secuelas psicológicas de un ataque inesperado en su propio hogar.

