La coordinadora de la Comisión de Educación en el Congreso del Estado Magaly Hernández, presentó un exhorto dirigido a la Secretaría de Educación Pública para fortalecer estrategias de concientización dirigidas a madres, padres de familia y tutores, ante el incremento de conductas agresivas y la pérdida de respeto hacia docentes dentro de las escuelas.
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La legisladora advirtió que la educación no es una responsabilidad exclusiva del aula, sino un proceso compartido en el que la familia juega un papel fundamental en la formación de valores, el establecimiento de límites y el desarrollo de conductas sociales.
“El deterioro en la convivencia escolar es reflejo de una falta de corresponsabilidad. La escuela puede orientar, pero no sustituir lo que se enseña en casa”, planteó.

El exhorto busca que la autoridad federal implemente campañas y acciones permanentes para sensibilizar a las familias sobre su papel en la educación, especialmente en la construcción de entornos de respeto hacia la comunidad escolar.
De acuerdo con lo expuesto, docentes han manifestado que el involucramiento de madres y padres en la educación de sus hijos ha disminuido, situación que se traduce en problemas de disciplina, agresiones y conflictos dentro de los planteles.
Las cifras respaldan esta preocupación. A nivel nacional, los casos de bullying y acoso escolar han crecido un 205 por ciento entre 2019 y 2024. En Coahuila, el aumento también es evidente, al pasar de 28 casos en 2022 a 84 en 2024.
A esto se suma un entorno cada vez más complicado para el profesorado. Se estima que cinco de cada diez estudiantes han presenciado agresiones contra docentes, mientras que hasta el 90 por ciento del personal educativo ha reportado haber sido víctima de insultos, burlas o humillaciones

Para la diputada, estas conductas no surgen de manera aislada, sino que tienen origen en dinámicas familiares donde no se establecen límites claros o no se refuerzan valores como el respeto y la convivencia.
En ese sentido, subrayó que la falta de acompañamiento desde el hogar debilita la autoridad del docente y resta efectividad al proceso educativo.
“El problema no solo es educativo, también es social. Lo que hoy vemos en las aulas es el reflejo de lo que no se está atendiendo en casa”, enfatizó.

El llamado plantea que, a través de campañas de información y programas de sensibilización, se promueva una mayor participación de las familias en la vida escolar, con el objetivo de prevenir conductas violentas y fortalecer la convivencia.
Magaly Hernández sostuvo que cuando existe una participación activa de madres y padres, se reducen los conflictos, mejora el ambiente escolar y se generan mejores condiciones para el aprendizaje.
Finalmente, destacó que recuperar el trabajo conjunto entre familias, docentes y estudiantes es indispensable para garantizar espacios educativos seguros y libres de violencia.
“Si queremos escuelas con respeto, necesitamos empezar desde casa. La educación es un compromiso compartido”, concluyó.
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