Las restricciones que impiden el retorno de unidades de transporte vacías por la frontera de Piedras Negras comienzan a afectar al sector y podrían complicar las operaciones de empresas exportadoras de Coahuila, al obligarlas a detener camiones o buscar cruces alternativos.
Gerardo Bortoni, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), señaló que el problema se analiza actualmente a nivel nacional ante las dificultades que está generando para los transportistas que necesitan cruzar mercancía y posteriormente regresar sus unidades.
Explicó que la principal preocupación no son las revisiones a los vehículos, sino la limitación para retornar con las unidades vacías, situación que provoca que algunos operadores prefieran no realizar el cruce ante el riesgo de quedar detenidos del lado fronterizo.
Aunque en la Región Centro el número de unidades directamente afectadas todavía no es elevado, indicó que algunas empresas optaron por no despachar sus camiones mientras esperan una solución, mientras que la problemática es más severa en la zona fronteriza.
Bortoni advirtió que mantener una unidad detenida puede representar un costo aproximado de 15 mil pesos diarios para las empresas transportistas.
Ante esta situación, algunas compañías están buscando alternativas para realizar sus operaciones a través de los cruces de Laredo o Ciudad Acuña, aunque esto implica mayores recorridos, consumo de combustible y costos de operación.
El dirigente señaló que estos gastos adicionales eventualmente podrían trasladarse a los clientes, por lo que consideró necesario encontrar una solución práctica que permita mantener las medidas de seguridad sin frenar la actividad del transporte.
Sobre el origen de la restricción, Bortoni aclaró que no podía confirmarlo con certeza, aunque consideró que el asunto estaría relacionado con la aduana mexicana. Por ello, evitó atribuir directamente la medida al gobierno de Estados Unidos.
Asimismo, señaló que, frente a esta problemática, las exigencias relacionadas con el dominio del inglés para los operadores han pasado a segundo término entre las preocupaciones del sector.
