En Brasil un grupo de manifestantes de la ciudad de Recife intentaron impedir el aborto de una niña de 10 años que fue violada por su tío, esto pese a que un tribunal había dado el visto bueno para que la menor recibiera la intervención quirúrgica.
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La niña ingresó a la clínica con un fuerte dolor abdominal, fue allí donde se descubrió su embarazo, a raíz de eso se descubrió que su tío la violaba desde los 6 años de edad.
El sujeto, de 33 años de edad, se dio a la fuga y en este momento se desconoce su paradero, pero es buscado por las autoridades.
Tras conocer del caso, el juez Antonio Moreira Fernández determinó “que se realice el inmediato análisis médico con relación al procedimiento de mejor viabilidad para la preservación de la vida de la niña“, ya fuera por “el aborto o interrupción de la gestación por medio de parto inmediato”.
Además, estimó que “la voluntad de la niña es soberana, aunque se trate de incapaz”. En su sentencia, el juez incluyó el testimonio de la menor, quien entre lágrimas expresó a una trabajadora social que no deseaba continuar con el embarazo.
Así, este domingo por la noche se llevó a cabo la operación en un centro médico de la ciudad, lugar al que acudieron grupos de conservadores a mostrar su desacuerdo con el fallo del juez, incluyendo a legisladores del partido político que llevó al poder al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Al mismo tiempo, grupos a favor de los derechos reproductivos también se presentaron a las afueras del hospital y formaron una cadena humana para impedir los ataques al personal médico.
Brasil tiene una de las legislaciones más severas en la materia y sólo está permitido abortar en caso de violación, cuando la vida de la gestante está en peligro o bien si se comprueba que el producto presenta anencefalia.
El caso de la niña violada constantemente por su propio tío abrió el debate sobre la despenalización del procedimiento y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

