Durante la administración de Enrique Peña Nieto, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), habría pagado a empresas fantasmas cerca de 2 mil 371 millones de pesos entre 2013 y 2019. Ante el Servicio de Administración Tributario (SAT), se justificaron los gastos como el pago a 250 empresas inexistentes.
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De acuerdo a la información expuesta por el El País, hasta el momento ninguno de los responsables de la autorización de las compras, ha recibido castigo por incurrir en el delito de defraudación fiscal, las cuales se realizaron bajo los servicios de empresas factureras, es decir, aquellas empresas que se encargan de emitir facturas de operaciones simuladas de organismos fantasmas.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, inició desde octubre de 2019, en el combate a las empresas factureras sin actuar contra los contribuyentes.
Los recursos se utilizaron para la compra de grava, arena, concreto, artículos de papelería, de limpieza, uniformes, botas, chalinas, cortinas, chalecos de seguridad, sábanas, llantas, luminarias, losetas, renta de andamios, viajes de agua en pipa, acarreo de escombro, arrendamiento de equipo de cómputo e impresión, instalación de ventanas, servicios de lavandería y hasta el mantenimiento de plantas eléctricas y de aguas residuales.
En su reportaje, El País resaltó que la SEDENA habría utilizado cerca de 11 mil 175 comprobantes fiscales para el desvío de 2 mil millones de pesos, los cuales amparan la contratación o compra de bienes y servicios para la mejora de instalaciones militares como campos, carteles y guarniciones en todo el país. Hasta el momento, la institución no se ha pronunciado ante tal hecho.
Estas son algunas de las instalaciones que se vieron beneficiadas con estas compras como el Heroico Colegio Militar; el Museo Nacional de la Cartografía; un parque eólico, ubicado en el Itsmo de Tehuantepec; el cine del Centro de Atención Social para Militares Retirados; el Campo Militar 37-D en Santa Lucía, en el Estado de México; la Escuela Militar de Sargentos; la Dirección General de Administración y en el ahora cancelado Nuevo Aeropuerto Internacional de México, en el municipio de Texcoco, en el Estado de México.
De la misma manera, se detectó el desvío de recursos en rubros como la rehabilitación de caminos o carreteras rurales a la entrada de los cuarteles del Ejercito Mexicano. También para obras de mantenimiento o adecuación de bases aéreas, prisiones, juzgados, centros de justicia, unidades habitacionales, cafeterías, centros deportivos, estacionamientos, gimnasios, museos, centros de desarrollo infantil, además de 15 hospitales militares.
Entre 2013 y 2018, se descubrió que las facturas falsa comprobaban reparaciones en las unidades médicas por costo de 115 millones de pesos, por supuestos insumos médicos. Las obras justificadas se habrían realizado en los hospitales Militar de Zona en Ixtepec, en Oaxaca; Militar Regional de Puebla; de Zona del Campo Militar 1 en Naucalpan, en el Estado de México; Regional de Especialidades en Mérida; además de en la Unidad Médica de Consulta Externa del Colegio Militar.
El Ejercito Mexicano habría pagado 50 millones de pesos por concepto de obras civiles para la instalación de invernaderos y viajes para transportara grava para los viveros forestales en los estados de Veracruz, Jalisco, Sinaloa, Guanajuato e Hidalgo, en las unidades conocidas como Perote, Ameca, Pueblo Viejo, El Sauz, Sarabia y Zimapán.
También se habrían comprobado gastos por 51.5 millones de pesos para empresas distribuidoras de papel.
Pero no todo era trabajo, en 2014 y 2015 se descubrieron contratos con las empresas “Advertising and Digital Effects” y “Producciones Siehj” por servicios de masajes e hidratación.
La SEDENA habría pagado en 2014 más de 260.5 millones de pesos a empresas fantasmas por la supuesta compra de insumos para la fabricación de armas.
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