Diego Urik Melgoza, presunto asesino de la joven de Michoacán Jessica González Villaseñor, se encuentra actualmente prófugo de la justicia y no solamente lo están buscando en México sino que también en otros 194 países gracias a la colaboración de la Interpol (Policía Internacional Criminal).
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Esta información fue dada a conocer durante la noche del domingo 27 de septiembre por Adrián López Solís, fiscal general de Michoacán, quien precisó que existe una recompensa a nivel internacional para todo aquel que brinde algún dato sobre el paradero de este hombre.
Pese a que el reciente asesinato de Jessica, de tan solo 21 años de edad, ha generado movilizaciones importantes a nivel mundial, en Michoacán no se ha tenido la misma respuesta.
A la fecha, miles de mujeres han salido a las calles de los municipios de Morelia, Uruapan, Gabriel Zamora, Apatzingán, Zinapécuaro y Quiroga, para exigir justicia y rechazar la impunidad.
La Fiscalía de Michoacán trabaja en la investigación, pero todavía no han dado con el paradero del responsable del feminicidio, que se presume fue el novio de la víctima.
El viernes y durante tres horas, más de 300 personas realizaron una marcha que partió de la Casa de Gobierno a la Fiscalía del estado.
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Ahí, familiares y amigos clamaron encontrar sana y salva a Jessica, pero paralelamente las autoridades hallaron el cadáver en un paraje.
Por redes sociales, el gobernador Silvano Aureoles lamentó “la muerte de Jéssica González Villaseñor. La violencia contra la mujer no puede seguir siendo una realidad”.
Durante la megamanifestación, colectivos feministas vandalizaron el Congreso del Estado y el Poder Ejecutivo de Michoacán.
En el exterior de Palacio de Gobierno, poco más de 50 policías estatales evitaron que las mujeres incendiaran la puerta principal del inmueble colonial.
El 26 de septiembre, la fiscalía determinó que “la causa de la muerte fue hemorragia subaracnoidea secundaria a traumatismo craneoencefálico”.
Ayer, con una misa de cuerpo presente fue despedida Jessica. Solamente estuvieron los familiares más cercanos, los cuales no pasaron de 30 personas en la funeraria Gayoso, ubicada en el sur de Morelia.
El 21 de septiembre, a las cinco de la tarde, la joven salió de su casa y no se le volvió a ver con vida. Iniciaba su carrera como maestra en una escuela de Guanajuato, y era un sueño dar clases a distancia.

