Nora Lira, una madre de familia, se aferró a una pala y durante dos años, sin importar el sol, calor, la lluvia o el frío juro buscar debajo de la tierra de todo el país a su hija Fernanda, hasta que dio con ella.
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El viernes 2 de octubre de 2020, el colectivo Rastreadores de Ciudad Obregón emprendió una búsqueda en el municipio de Bácum, a 30 minutos de Cajeme, Sonora.
La líder del colectivo y sus integrantes arribaron a un predio del poblado de Bataconcica, a metros de un basurero clandestino, donde efectivamente dieron con una fosa clandestina. Las palas comenzaron su labor, la tierra iba y venía, entonces uno de los cuerpos empezó a salir a flote, era ella. Nora reconoció que los restos que descubrieron eran los de su hija, pues portaba una de las prendas con las que desaparecida el 2 de octubre del 2018.
Fernanda Sañudo Lira, de 17 años de edad, salió de su casa con pues iba a visitar a una amiga y ya no volvió. Desde ese día le prometió que la iba a encontrar.
“Tu mamá llegó por ti, ya nos vamos”, dijo la mujer llorando al encontrar a su “ángel” como ella le dice.
“No quiero ponerla más en tierra, ella duró años en ella, mi hija no era mala, no se metía con nadie y venir a terminar aquí”, externó llorando, cuando sacaba tierra sobre su cuerpo.
Aunque Nora debía esperar de los resultados de ADN de la Fiscalía General del Estado de Sonora (FGE), su corazón de madre le dice que es su hija.
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