Después de anunciar que se habían cerrado las puertas de la Casa del Migrante tras un segundo brote de coronavirus, resultó truncar el alivio que esperaban durante su traslado a Estados Unidos.
Publicidad NRT
El refugio que decenas de centroamericanos recibían al llegar a la posada de Belén paso a ser en una banqueta a las afueras de la Casa.
Muchos de los migrantes vienen a trabajar aseguran que no existe mucha probabilidad, al no contar con una residencia y su única opción en estos momentos es pedir una moneda en la calle.
Aunque algunos migrantes tienen la intención de trabajar, aseguran que no hay oportunidad al no contar con una residencia legal, convirtiendo el pedir en la calle un taco o moneda, su única opción.
Hasta el momento suman casi tres meses de viaje, frío, llanto, desesperación y en algunas ocasiones arrepentimiento de partir, pero en fechas como la de Navidad, donde los saltillenses han ofrecido pan, leche y pavo de su cena, les reconforta la idea de que su camino será bendecido por personas bondadosas.
Se les ha hecho la petición hacia las autoridades para habilitar un espacio donde puedan quedarse, hasta el momento ha sido ignorada bajo la justificación de que se encuentran al límite de su capacidad.
Debido a la pandemia no se encuentra con la disposición de aceptar un número mayor a dos migrantes en cada albergue.

