Los migrantes que buscan cruzar la frontera de México a Estados Unidos por Ciudad Juárez viven con el temor constante del crimen organizado, especialmente tras la masacre de 9 personas en Chihuahua la semana pasada, un hecho que las autoridades atribuyen a traficantes de personas.
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Ayarí Zedeño, una migrante venezolana que llegó a Ciudad Juárez con su familia, relata cómo ella y su familia fueron víctimas de un ataque por parte de delincuentes. “Estábamos ya acostados y llegó un grupo de esa gente (delincuentes) con mecates (cuerdas) y alcanzamos a correr. (Dijeron) que venían a llevarse a toda la gente porque no podíamos estar aquí. Eso es a lo que más le tememos, no tanto a (las autoridades de) migración”, dijo.
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Otro migrante, Julio Okendo, también de Venezuela, coincide en que el crimen organizado es el mayor peligro en la ruta migratoria. “Siempre huyendo de la Migración, corriendo dentro del monte, es donde yo digo, está aumentando más el peligro del migrante, al hacerlo caminar dentro del monte, de la selva es donde corre uno más peligro”, afirma.
Gilberto Loya Chávez, secretario de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua, confirma la gravedad de la situación y señala que más de la mitad de los homicidios en Ciudad Juárez están relacionados con el tráfico de personas. Además, no descarta la presencia del grupo criminal venezolano ‘Tren de Aragua’, lo que podría estar intensificando la lucha por el control de este negocio ilícito.
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Los migrantes también denuncian la falta de apoyo por parte de las autoridades mexicanas. Zedeño asegura que existe desconfianza hacia las autoridades migratorias, a las que acusan de entregar migrantes a grupos criminales. “También dicen que la misma (autoridad de) migración mexicana ha agarrado a unos y se los entrega a esa gente”, afirma.
Un viaje lleno de peligros.
Los migrantes describen un viaje lleno de peligros y sufrimiento, obligados a caminar por el monte, expuestos a la delincuencia y a las inclemencias del tiempo. Okendo relata cómo, tras lograr ingresar a Estados Unidos, fueron deportados por la Guardia Nacional de Texas debido a la falta de presencia de autoridades migratorias estadounidenses. “Muchos sacrificios, mucho riesgo a la vida, mucho gasto de dinero, con todo ese dinero que gastamos en esas caminatas ya hubiéramos llegado aquí y ya Estados Unidos sabe si nos deporta o si nos recibe”, lamenta.
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