Monclova tiene un ritmo especial, uno que vibra con las notas del acordeón de Daniel “El Vallenato”, un apasionado músico local que con su inseparable instrumento recorre las calles del primer cuadro de la ciudad, llevando su música a quienes lo escuchan y ganándose algunos pesos para llevar el sustento a su hogar.
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Desde los 17 años, Daniel comenzó su trayectoria musical como parte del grupo Destello Colombiano, donde desempeñaba el papel de segunda voz.
“Los caminos de la vida”, como titula la canción vallenata del recientemente fallecido autor colombiano Omar Geles, lo han llevado por rutas inesperadas, pero siempre con la música como su fiel compañera.
“De la música saco para comer. Al principio se batalla, pero ahí le estamos echando ganas. Sin embargo, esto es lo que me gusta, me apasiona”, confiesa.
Daniel enfrenta el duro sol de Monclova con una estrategia: durante el día, visita bares y cantinas para ofrecer su música y esperar alguna propina, y cuando el calor disminuye por la noche, recorre las calles con su acordeón.
Su repertorio de vallenatos resuena en esquinas y plazas, donde los transeúntes se detienen un momento para disfrutar de su talento.
Aunque Daniel es feliz con su trabajo, sabe que no todos los días son igual de buenos. Sin embargo, esto no lo desanima. Además de su carrera musical, ayuda en las tareas del hogar, demostrando su compromiso no solo con su pasión, sino también con su familia.
“A veces hay días que no son tan buenos, pero seguiré tocando hasta que poco a poco me conozcan más entre la gente y lograr más eventos”, afirma con determinación.
Su filosofía es sencilla pero profunda: “Yo nomás canto y lo que le toque el corazón a la gente”. Esa conexión emocional que logra a través de su música es su verdadero éxito. Cada nota de su acordeón, cada canción interpretada, es un intento de llegar al corazón de su audiencia, de compartir un pedazo de su alma a través del arte.
Daniel “El Vallenato” es más que un músico que toca por las calles; es un símbolo de perseverancia y pasión en Monclova. Con cada acorde que sale de su inseparable acordeón, Daniel continúa su viaje musical, enfrentando los desafíos con una sonrisa y la firme convicción de que su música puede tocar corazones y cambiar vidas.

