Sabinas, Coahuila.— La prolongada suspensión de exportaciones de ganado hacia Estados Unidos ha generado un golpe económico severo para el sector ganadero de Coahuila. Las pérdidas acumuladas ya alcanzan los 1,600 millones de pesos, de acuerdo con el presidente de la Unión Ganadera Regional, Homero Amezcua.
El impacto no solo radica en la cifra millonaria, sino en el freno de uno de los mercados más rentables para los productores. Además, durante más de un año, la imposibilidad de comercializar ganado en el vecino país ha obligado a los ganaderos a vender en el mercado nacional. En este mercado, los precios son considerablemente más bajos, reduciendo drásticamente sus ingresos.

En condiciones normales, el estado coloca alrededor de 60 mil cabezas de ganado al año en Estados Unidos. Sin embargo, el cierre fronterizo ha provocado pérdidas anuales que superan los mil millones de pesos. Esta situación, al prolongarse por 16 meses, ha profundizado la crisis financiera del sector.
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La afectación, advirtió Amezcua, no se limita a los productores. Más bien, la paralización de exportaciones ha impactado a transportistas, médicos veterinarios, agentes aduanales y a toda la cadena económica que depende de esta actividad. Esto ha generado un efecto dominó en la región.
A este escenario se suma otro factor crítico: la sequía persistente que ha golpeado a Coahuila durante los últimos cinco años. Esto ha agravado las condiciones para la producción ganadera y ha elevado los costos de operación.

Pese al panorama adverso, el dirigente señaló que existen avances técnicos que colocan al estado en condiciones óptimas para reactivar las exportaciones.
Inspecciones recientes realizadas por autoridades del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la Secretaría de Desarrollo Rural confirmaron que las estaciones cuarentenarias y corrales de Acuña y Piedras Negras cumplen totalmente con los nuevos protocolos sanitarios. Esto ha sido especialmente relevante en el control del gusano barrenador.
No obstante, la reapertura de la frontera aún no tiene fecha definida. Aunque hay expectativa en el sector, se prevé que el proceso podría tardar varios meses más.
Mientras tanto, los ganaderos continúan enfrentando un escenario incierto, en el que la recuperación económica depende de decisiones binacionales que siguen sin concretarse.
“El mercado natural es la exportación, y aunque el reto es grande, vamos a seguir trabajando para salir adelante”, expresó Amezcua.

