En Saltillo, Coahuila, un niño llamado Jaziel, de aproximadamente ocho años, fue visto corriendo y llorando por calles concurridas. De acuerdo con sus declaraciones iniciales, decidió escapar de su hogar debido a supuestos maltratos físicos por parte de su padrastro. Sin embargo, su madre explicó que el menor huyó después de recibir un regaño por su desempeño escolar. Ante las versiones contradictorias, las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer los hechos.
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El incidente ocurrió alrededor de las seis de la tarde cuando personas notaron al niño corriendo entre los autos en el periférico Luis Echeverría Álvarez, cerca de la colonia Parajes de los Pinos. Un policía y algunos trabajadores de un restaurante cercano intervinieron para resguardarlo y tranquilizarlo.
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Al ser cuestionado por los trabajadores y policías, Jaziel confesó que era víctima de maltrato físico, mostrando marcas en sus manos que, según él, le fueron provocadas con una raqueta. Los testigos intentaron calmarlo, ofreciéndole comida y refresco, mientras el niño relataba que su padrastro no solo lo golpeaba, sino que también a veces no le daban de comer en casa. El menor expresó que no quería regresar a su hogar e intentaba llegar a casa de algunos familiares en otras colonias de Saltillo.
La Unidad de Integración Familiar (UNIF) llegó al lugar para convencer a Jaziel de que facilitara información para localizar a su familia. Cuando su madre y padrastro se presentaron para recogerlo, el niño volvió a llorar al ver a su padrastro, mostrando signos de temor.
Según Patricia Moreno, directora de la UNIF, el protocolo establece que el menor y su madre serían trasladados a la estación de policía, donde el niño recibiría apoyo psicológico para evaluar si era seguro que regresara a su hogar.

