El gobierno de Donald Trump se enfrenta a varios obstáculos para llevar a cabo su plan de deportación masiva de inmigrantes en Estados Unidos.
Desde su campaña electoral, Trump ha prometido expulsar a los 11 millones de migrantes irregulares, pero los analistas advierten que su implementación será difícil.
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Al llegar a la Casa Blanca el 20 de enero, Trump firmará órdenes ejecutivas para comenzar con las deportaciones. Sin embargo, algunos expertos señalan que no será fácil cumplir su promesa. Según Manuel Pastor, experto en Sociología y Estudios Étnicos, deportar a todos los migrantes irregulares no es realista debido a la falta de recursos, personal e infraestructura para llevarlo a cabo.
Durante su primer mandato, Trump logró deportar a cerca de un millón de personas, pero alcanzar los 11 millones sería muy complicado. Deportar a un millón de personas al año costaría alrededor de 88,000 millones de dólares, y se necesitarían muchos años para completar la tarea, según un informe del Consejo Americano de Inmigración.
Otro desafío es la infraestructura disponible
Los centros de detención en Estados Unidos no tienen capacidad suficiente para alojar a millones de inmigrantes mientras se procesa su deportación. Además, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no tiene suficientes agentes para realizar una operación de esta magnitud.
Deportar a tantos inmigrantes también podría afectar negativamente la economía de Estados Unidos, ya que muchos de estos trabajadores son esenciales para sectores como la agricultura. Las empresas y sindicatos podrían oponerse a la medida, lo que generaría más dificultades.
El aspecto legal también es un reto importante. Muchos migrantes están buscando asesoría legal para evitar la deportación. Esto podría retrasar el proceso, ya que el sistema judicial tiene un gran número de casos pendientes.

